El mercado más aburrido

D. L. Sólo Riquelme alcanzó la cifra de 12 millones de euros A CORUÑA

DEPORTES

12 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Acabó la época de los dispendios. Nadie ficha por cifras astronómicas. A la espera de que Florentino Pérez se decida a propinar su particular golpe de efecto -otro Figo u otro Zidane-, o que el Deportivo confirme la incorporación de Luque, lo cierto es que este verano se está caracterizando por una inusitada austeridad. Atrás quedan las épocas estivales en las que los dirigentes de los clubes, amparados en los ingresos televisivos, derrochaban miles de millones realizando fichajes, en muchos casos, sin demasiado criterio. Eran otros tiempos. Ahora, con los contratos televisivos a punto de expirar, la situación ha cambiado radicalmente. Los clubes españoles, salvo honrosas excepciones, acumulan deudas históricas que limitan sobremanera sus movimientos en los despachos. Y el mercado es un fiel reflejo de los nuevos tiempos. Una simple ojeada certifica que las entidades futbolísticas atraviesan por serias complicaciones. Las cifras también son elocuentes. El precio de los jugadores se reduce este verano a menos del cuarenta por ciento con respecto al de hace doce meses. Zidane, fichaje más caro de la temporada pasada, recaló en el Santiago Bernabéu previo pago de la friolera de 13.000 millones. Este verano, hasta el momento, el ránking lo encabeza el nuevo fichaje azulgrana, Riquelme. Por el argentino el Barça desembolsará unos 2.000 millones de pesetas, muy lejos de lo que hace menos de un año se pagaba por una medianía. Las miradas están puestas en el Valencia, actual campeón, o el Madrid. Ni uno ni otro han movido ficha. Sólo un grande ha tomado la delantera: el Deportivo. El club coruñés cerró el fichaje de Acuña, apalabró la venta de Émerson, podría desprenderse de Tristán y pretende a Luque. Lo que sí existe es un auténtico aluvión de rumores, de excedentes en busca de colocación -Roa, Karpin, Ilie...-; pero a la falta de liquidez de la mayoría hay que sumarle las elevadas cláusulas de muchos, y el que la media de jugadores por plantilla alcanza el número de 28. es decir, sobran al menos sesenta. Y faltan lugares en los que acomodarlos. Rémoras de la época de vacas gordas.