Camerún, que tiene más fútbol que Irlanda, después de imponer su dominio en la primera parte, sufrió para salvar el empate en el partido que abrió el Mundial en Japón y del que podría salir el rival de España en octavos de final. El 0-1 del descanso hizo justicia a los méritos de la selección camerunesa, pero en la segunda mitad los africanos se confiaron y estuvieron a punto de perder el encuentro. Un gran disparo de Robbie Keane en el minuto 83 que acabó en el poste pudo haber certificado la victoria de Irlanda, que mejoró de forma notable su juego tras el descanso y gracias a su empuje logró un valioso y trabajado punto. El equipo camerunés ofreció una buena imagen en la primera mitad, en la que demostró toque y calidad, aunque le faltó efectividad. Aparte del gol generado por Eto¿o, el delantero del Mallorca tuvo otras tres grandes ocasiones durante el partido, pero no estuvo afortunado. Irlanda, salvo peligro a balón parado y por alto, no demostró nada más en el primer tiempo, pero salió con otra mentalidad tras el descanso y se aprovechó de la relajación de Camerún. La selección europea consiguió encerrar durante muchos minutos en su campo a la africana, que renunció al balón y en ese decisivo segundo tiempo actuó a ráfagas en ataque y tuvo muchos problemas en defensa. El duelo demostró que cuando Camerún decide imponer un alto ritmo en la presión y jugar la pelota es un rival poderoso, pero si se echa atrás y cede la iniciativa se convierte en vulgar.