FÚTBOL / PONTEVEDRA
27 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Milucho volvió a sorprender a Pasarón cuando, en plena celebración del tercer gol del Pontevedra al Espanyol B, separó casi a rastras a Jorge Ordóñez de Sierra, dos gigantes que se abrazaban felices junto al banquillo. Tras el encuentro, tranquilo y sonriente, Milucho se deshizo en elogios hacia sus jugadores: «Cuando se entrega todo», dijo, «hay muy poquito que criticar». «Todo ha estado fenomenal», declaró el entrenador del Pontevedra, «empezando por la gente que ha venido al campo. Cuando se junta el ánimo de la gente con la ilusión y las ganas de los jugadores, se es un equipo difícil». Con el 1-0 Milucho padeció: «Con la expulsión [del espanyolista Jarque, en el minuto 65] tienes ventaja, pero once contra once y fallas tres seguidas... si fallas, acabas perdiendo». El segundo gol de Capi le dio, a él y al equipo, más tranquilidad de la necesaria, aseguró: «Con el 2-0 pensamos que estaba liquidado, pero ese gol tempranero nos volvió a meter en el sufrimiento. Aunque estén jugando con más corazón que cabeza, hay que pensar que tienen jugadores de extrema calidad, y que cinco son internacionales en categorías inferiores». El tercer gol granate volvió las cosas a su sitio: «Hay que tener en cuenta el valor que tiene este último gol de Tonino. Es muy importante para un posible goal average». Milucho hizo un par de correciones tácticas en todo el encuentro. Al empezar la segunda parte, puso en el campo a Curiel, en el sitio de un recuperado Melo: «La entrada de Curiel aportó esa agresividad que en defensa, arriba, no teníamos, y ha sido importantísimo, pero no me puedo olvidar de nadie, de Martín a Xaco, que fue el último en entrar. Se han entregado y han defendido la camiseta granate con el mayor orgullo». La otra variación fue la sustitución de un oscurecido Santi Domínguez por Óscar Bruzon, que hizo un partidazo: ayer Milucho hizo pleno de aciertos.