El sueño volvió a ser pesadilla

VÍCTOR LÓPEZ VIGO

DEPORTES

FÚTBOL / CELTA El Celta perdió por 1-2 con el Sevilla y dejó escapar el cuarto puesto de la Liga que le llevaba a la Champions . Los celestes fueron perdiendo durante 65 minutos en los que se mostraron incapaces de remontar un marcador adverso. La mejor fórmula para evitar infartos en estos partidos de transistor es la de ponerse rápido por delante y encontrar la tranquilidad que da el depender de sí mismo. La teoría al hablar del Celta tiene poco que ver con la práctica.

05 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El especialista en estas acciones es Mostovoi. El ruso puso la directa y en una acción con similitudes a la de la final de Copa en Sevilla llevaba a los suyos a la gloria. El gol dio paso a una fase con un preocupante parecido al de esa mencionada jornada fatídica. El Sevilla se hizo dueño del partido y empezó a llegar de todas las formas posibles. Gallardo en un puerta atrás sobre Juanfran colocó una asistencia a Toedtli y gol. Los hispalenses igualaron y no se conformaban. Cáceres se duerme en un balón que le roba Salas pero para letargo el de Sergio y Méndez que ven como Toedtli remata fruto de su descolocación defensiva. El profundo sueño se convierte en pesadilla. Los andaluces han vuelto a marcar y Balaídos siente el pánico. El medio centro de Karpin no había sido una buena idea. Los celestes perdían balones como si quemasen. Cometían errores infantiles y en ataque llegaban con peligro pero con mucho miedo para poder acertar. El panorama celeste era ruinoso con grietas por todas partes. Para colmo de males ahora sí se escuchaba la radio y las noticias llevaban al Barcelona a la Champions. Víctor Fernández en el descanso buscó medidas desesperadas. Sergio y Jesuli, sacrificados, dejaron paso a Vagner y Edú. Con estos cambios Karpin se fue al lateral derecho y Méndez volvió a su sitio natural en el centro. La lógica, cuando se pierde, puede quedarse sin sentido y eso fue lo que sucedió. Los minutos empezaron a caer y la ilusión de la grada a desvanecerse. Psicológicamente hundidos En la segunda parte por no llegar no había ni oportunidades, al menos locales. El Sevilla tenía en una más de lo mismo otra clarísima oportunidad con centro de Gallardo y otro cabezazo de Toedtli solo. Esta vez falló y perdonó. Dejó con vida a los célticos. Los atisbos de reacción era tan tímidos que no hacían albergar esperanzas. Un par de remates de Catanha pusieron las únicas notas de ataque. El público empezaba enfadarse y más con las continuas lagunas de Juanfran. Quedaba tiempo de sobra para una remontada pero el Celta había caído en esa tan temida pájara que padece ante cualquier momento cumbre. Un latigazo de Edú y otra parada de Notario, ni siquiera la suerte quería aliarse. Lo mejor era el incansable aliento de la afición viguesa. Ellos sí merecen algo más, pero su equipo no parece estar capacitado para dárselo. El Celta cayó víctima de sí mismo y ahora sólo un milagro puede devolverle la gloria que ya parece perdida.