LIGA DE CAMPEONES
19 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.El más difícil todavía o cómo convertir el último partido de la liguilla de octavos de final de la Liga de Campeones en un trámite. Una clara consecuencia del espectacular momento por el que atraviesa el Dépor. Dinero y el prurito de finalizar, por cuarta vez consecutiva, en la primera posición de un grupo de la Champions son los dos grandes argumentos para bucear en los alicientes del encuentro que esta tarde disputan en Riazor el Dépor y el Bayer Leverkusen (20.45 h, TVE-1). Cincuenta y cinco millones de pesetas (330.000 euros) por una victoria que dejaría fuera de los cuartos de final a los alemanes. De ahí que Javier Irureta haya recurrido también al asunto económico, pero sin olvidar los beneficiosos efectos de finalizar en primera posición del grupo -el partido de vuelta de la eliminatoria de cuartos se disputaría en Riazor y con la posibilidad de que el rival sea el Panathinaikos o el Oporto, única bicoca del sorteo- y, eso sí, después de apelar a la competitividad de los no habituales que esta tarde saltarán al coliseo coruñés. ¿Otros alicientes? En el seno de la plantilla coruñesa todavía escuece el 3-0 del choque de ida en el Bay Arena de Leverkusen. Claro que entonces el Deportivo atravesaba su peor momento de la temporada, inseguro lejos de su estadio y errático en Riazor. Ahora todo ha cambiado. En apenas tres meses, los blanquiazules conquistaron la Copa del Rey, golpearon la línea de flotación del Juventus y el Arsenal y, por último, amenazan con recuperar el liderato de la mejor y más competida Liga de Europa. De ahí que la voracidad del equipo de Irureta permita esperar una nueva demostración de poderío, sin concesiones, aunque hayan quedado fuera de la convocatoria algunos de los protagonistas de las últimas gestas: Víctor y Scaloni, por sanción, y Molina, por precaución. En el banquillo, Valerón, Sergio y Tristán. Paradojas de una trayectoria inimaginable: el encuentro ante el Tenerife del próximo domingo convierte el choque ante el líder de la Bundesliga en un bolo de verano, a lo sumo un Teresa Herrera en el primer día de la primavera. Superar al Juventus y al Arsenal tenía premio.