Molina devuelve la salud al Dépor y la sonrisa a Duscher

DEPORTES

El guardameta detuvo un penalti a Del Piero tras un error del argentino Era su noche. Se lo había dicho a Trezeguet cuando le sacó la pelota de un guantazo nada más empezar. Pero la manera en que Molina voló para ridiculizar a Del Piero en el penalti devolvió la salud al Dépor en la Liga de Campeones. Y de paso, la sonrisa a Duscher, pálido tras el fallo que motivó el penalti de César.

20 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La parada de Molina brinda el tercer empate del Dépor en Italia y coloca al equipo en buena situación para intentar el pase a cuartos en la Champions. Fue un excelente partido táctico de los coruñeses. Los encuentros en Italia se despojan del arte para convertir el fútbol en atletismo. Hay como un racismo contra los jugadores habilidosos. O también, ¿quién puede ser brillante cuando la calidad no está de moda en un país donde vale de poco licenciarse en desequilibrio porque no dejan ejercer. Valerón, una gota de agua en el desierto, fue sólo un ejemplo más. Hay que hacer muchas pesas para triunfar en el gimnasio Delle Alpi, y el Dépor supo ponerse a tono. Allí, Zidane y Laudrup no valían porque se parecían poco al primo cachas del anuncio. En esa brumosa prisión de la creatividad, donde Valerón es un cuerpo extraño, es un error histórico que aparezca alguien como Del Piero. Los carceleros de siempre abortan cualquier atisbo de individualidad. Se preveía un partido táctico. Lo fue, y de qué modo. Los centrales, muy pendientes del juego directo de la Juve para achicar balones con la cabeza. Sergio, la sombra de Davids, y Mauro -formidable- de coche-escoba en el centro del campo. El Dépor basculó y basculó hasta tapar las peligrosas apariciones de Del Piero por la izquierda, y hasta corregir la posición cuando Davids, como falso interior izquierdo, se tiraba descaradamente al medio. En un partido claramente especulativo los dos equipos presionaron hasta el agotamiento sin el balón y redujeron al mínimo las ocasiones en un duelo gemelo del de la temporada pasada y que estuvo marcado por la intensidad. El primer córner se lanzó pasada la media hora de juego. En ese fútbol control, los delanteros vieron fútbol, pero no lo disfrutaron. El Dépor desarmó casi por completo a la Juve en la segunda parte. Llegó a anular al rival e incluso a embotellarlo, aunque sin la mordida necesaria en ataque para decidir cuando se hizo dueño del balón. Las mejores ocasiones fueron de la Juve, penalti al margen. El Dépor pasó apuros en el último tramo por el empuje final de la Juve, con un repliegue mayor del deseado desde la entrada de Duscher. El equipo echó en falta a Valerón.