Los goles llegan del invierno

M. G. R. / X. R. C. SANTIAGO / OURENSE

DEPORTES

FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN B

12 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Los clubes del grupo primero de la Segunda División B no han desaprovechado el mercado de invierno. Que el Pontevedra y el Barakaldo apenas hayan registrado movimientos es significativo. Vizcaínos y granates comandan la clasificación y disfrutan de una ventaja considerable. De ahí hacia el sur, casi todos los equipos han buceado para buscar futbolistas que garanticen el gol. Los primeros datos indican que el porcentaje de aciertos es considerable. El Zamora y la Ponferradina ejemplifican las metamorfosis más significativas. El Zamora que pasó por San Lázaro dejó la impronta de un equipo endeble. Sólo lanzó una vez entre los tres palos. Marcó y se llevó un punto, más por la inoperancia del Compostela que por merecimientos propios. Entre los fichajes de invierno llegó Diego, procedente de Castellón, con fama y números de pistolero. Ya lleva seis con la camiseta rojiblanca. Vuelco en el Toralín La Ponferradina que pasó por San Lázaro dejó sensaciones contradictorias. Apostó por el buen gusto a la hora de mover el balón. Pero ahí se quedaba su proyecto porque en los últimos treinta metros de campo apenas había presencia. Se fueron Vilaseca y Sueiro, con más pena que gloria. Arribaron Aiert y Gatti. El conjunto berciano ha pasado de ser un rival asequible a ser un equipo con mucho veneno. El caso más confuso es el de la Cultural Leonesa. Emigraron Raul Borrero (al Pájara Playas) y Chiqui (al Racing de Santander). El primero no contaba para el técnico. Con el segundo, la entidad hizo caja. Entre ambos sumaban catorce goles. La directiva hizo una prospección en el mercado de Segunda. Fichó a Casquero (Numancia), David (Burgos), Gonzalo (Extremadura), Nacho (Racing de Santander), Fran (Tarragona) e Irazusta (Eibar). Este último marcó el domingo el gol del empate, en Gijón, en el tiempo añadido. El equipo ha ganado solidez en la contención. Pero le cuesta mucho más marcar. Singular es el caso de la Gimnástica de Torrelavega. Llegó a Navidades con graves problemas de cobro y dificultades deportivas. Con el nuevo año parece haber asomado el dinero. Hubo cambio de entrenador y de casi un cuarto de la plantilla. El equipo cántabro va a más.