Nueve hombres y un banquillo

TONI SILVA A CORUÑA

DEPORTES

FÚTBOL

30 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

La marejada culé ya salpica en los tobillos de Rexach. La culpa es, otra vez, del Osasuna. Un triunfo navarro sobre el Barça le puso en el banquillo catalán, y el triunfo navarro del pasado domingo en el Camp Nou se lo puede arrebatar. Gaspart es a Rexach lo que Núñez era a Van Gaal: un mecenas paternalista de confianza ciega y obsesiva. Al acabar el encuentro del domingo, el presidente renovó la confianza en Charly. Pero ayer se abrió la baraja de futuros entrenadores con el nombre de Bernard Schuster, ex-jugador barcelonista, madridista y colchonero, y hoy técnico del Xerez en Segunda que ocupa puestos de ascenso. «No me preocupa nada esto porque sé cómo funcionan todas estas cosas», aseguró. Razón tiene el alemán. Porque es uno más en la agenda esquizofrénica del Barcelona. Gaspart ganó unas elecciones haciendo apología de Serra Ferrer. Su destitución le llevó a confiar en Rexach hasta el final de temporada mientras se planificaba la siguiente. Los mejores entrenadores del momento estuvieron virtualmente colocados en el banquillo culé. El propio Rexach apostaba por Cúper («Dos finales de la Champions son una garantía», declaró). Fabio Capello viajó a España para citarse con los directivos blaugrana, pero al Barça le pareció excesiva una nómina de 9.015.181,57 euros (1.500,00 millones de pesetas). El técnico del Arsenal, el disciplinado Arsene Wenger, estuvo en contacto con el Barcelona, y también sin fruto. Varios directivos, rivales de Gaspart en las últimas elecciones, se acordaron de Koeman, preparador del Vitesse, pero el holandés no guardaba buen recuerdo de su última etapa en Cataluña. Al día siguiente de ser destituido por el Inter de Milán, Marcelo Lippi recibió la llamada de Masfurrol. Pidió tiempo para reflexionar, pero reflexionó demasiado. Antes de la destitución de Serra Ferrer, el diario italiano La Repubblica apuntaba que «el Barcelona ha puesto en marcha una verdadera batalla para llevarse a Alberto Zaccheroni», entonces en el Milan. Por otro lado, el cuasifichaje de Riquelme por el Barça más los deseos de Bianchi de abandonar el Boca Juniors colocó temporalmente al técnico en el mismo destino que su pupilo. Y al final, nada de nada. Porque mientras sus directivos removían el mercado, Gaspart ya había tomado una decisión: si Del Bosque triunfaba en el Real Madrid, ¿por qué no apostar por un hombre de la casa en el Barcelona? «La primera dificultad que tiene un presidente es fichar a un entrenador sin saber de fútbol». La frase es de Johan Cruyff.