ATLETISMO / CROSS
24 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Gastarse 9.000 euros (1,50 millones de pesetas) en una cámara de hipoxia, que puede simular una altitud hasta de 6.000 metros sin salir de casa, es una alternativa, y entrenar en Sierra Nevada, a unos 2.300 metros de altitud, por 45,08 euros (7.501 pesetas) al día, es otra. Alberto Álvarez ha optado por la vía más barata y natural. «La idea es trabajar con menos oxígeno para estimular la producción de hematocritos -tan famosos por los casos de dopaje- y conseguir una mejor adaptación del esfuerzo muscular», explica el lucense. El atleta, que sobrevive en el mundo profesional gracias a sendas becas de la Federación Española y Gallega de Atletismo, además del patrocinio de Puma, experimentará a partir del lunes sensaciones similares a la de los alpinistas que ascienden al Everest, aunque a menor escala. Álvarez, en compañía del lucense Rubén Castro y el asturiano Suso de la Fuente, iniciará un intensivo entrenamiento en el CAR (Centro de Alto Rendimiento) de Sierra Nevada con el objetivo de conquistar una medalla en los próximos Campeonatos de España de Cross, en los que también competirán las lucenses Abel y Aguilar. «Arriesgaré porque debo estar entre los seis primeros si quiero ir al Mundial», afirma Álvarez. El hombre que ostenta la quinta mejor marca nacional (8.22.06) y la duodécima europea de la pasada temporada en los 3.000 metros obstáculos, ya conquistó Haro y ahora quiere imitar a los árabes y coronar la punta más alta de Granada.