«Hai que gañar para cobrar». Así resume el vicepresidente del Malpica, Manuel Suárez, la filosofía que ha impuesto la directiva en la plantilla de su primer equipo, y que ha acabado con siete de los veinte futbolistas que empezaron la temporada fuera del club. El cuadro de la Costa da Morte, recién descendido de Tercera División, marcha cuarto por la cola en el grupo norte de Preferente, una posición que no corresponde a sus aspiraciones. «Fixemos un presuposto con miras á zona alta, pero...», explica. Suárez comenta que la mala marcha llevó a plantear un recorte de sueldos a los jugadores. «Dixémoslles que só cobrarían as primas por gañar, pero varios non aceptaron», confiesa. La versión de los futbolistas es un poco diferente. Uno de los que dejaron el club, Chema, recuerda que a él no le dieron opción. «Llevaba tres semanas que no iba ni convocado y simplemente me echaron», apunta. Otro de sus ex-compañeros, Quintián, sigue enfadado con el comportamiento de la directiva. «Nos ofrecieron 15.000 pesetas (90,15 euros) por partido ganado, pero a los que les interesaba nos ofrecían un fijo», explica, al tiempo que asegura que rechazó la oferta porque no le pareció seria. «Prometen una cosa, luego nos vienen con otra ¿cómo vamos a seguir confiando en ellos?», se pregunta. El vicepresidente considera que el recorte de sueldos era la mejor solución. «Non queremos descender; ademáis, a estas alturas é moi difícil atopar outro entrenador bo, así que imos confiar no que temos e a fichar algún xogador que marque goles», afirma. El propio entrenador, Manuel Losada, ha sufrido los rigores de la restricción monetaria. «Cobro menos, a nadie se le echó, algunos aceptamos y otros no», dice. El técnico es optimista: «Sólo tengo trece jugadores, pero el objetivo de todos es la permanencia y estoy contento con su comportamiento».