Rueda el Balón de Oro

M. FERREIRO A CORUÑA

DEPORTES

La corona individual del fútbol europeo busca cabeza. O, mejor dicho, busca pie

11 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El próximo lunes se conocerá oficialmente el ganador del Balón de Oro, el trofeo más prestigioso del balompié continental que otorga la revista France Football. El 2001 no ha sido un año de un solo hombre. Sin un favorito indiscutible, Raúl, Michael Owen, Francesco Totti y Oliver Khan. Aunque prensa, jugadores y aficionados han cribado el grupo para apostar por un duelo hispano-inglés entre el merengue y el red. En definitiva, la juventud ofensiva. El mayor aval del delantero madridista no es su actuación en el último año, es su palmarés y su extraordinaria regularidad temporada tras temporada. Por eso en esta ocasión quizás no esté destinado a sentarse en el banquillo del reconocimiento individual. Porque, a sus 24 años, es toda su carrera la que reclama el galardón. La gran virtud de Owen estriba en convertir la presión en un trampolín hacia el gol. Exhibe con naturalidad su eficacia en los encuentros más comprometidos. De hecho, ha sido clave en la clasificación de la selección inglesa para el Mundial del 2002, con goles ante Albania, Finlandia o Alemania. Otra carta a su favor: juega en el Liverpool, un equipo que se empeñó en sobrecargar sus vitrinas en el 2001. Aunque la historia demuestra que los títulos no son necesariamente los pilares sobre los que se sostiene el Balón de Oro. Totti representa la opción del atribulado fútbol italiano, necesitado en estos tiempos de triunfos de cualquier tipo. Pero su talento quizás se diluye demasiado en un cuadro como el Roma de Capello y en un balompié como el de la Serie A. ¿Y Kahn? Es la alternativa heavy. Nada de goles, ni regates, ni florituras. Un portero para representar las esencias germanas. Figo y Beckham también se incluyen en la lista de favoritos, pero haciendo la goma. Pero el portugués ya fue el ganador del 2000. Y los ingleses consideran que Beckham es la estrella y Owen el ganador. Aunque Raúl acecha.