TENIS / COPA FEDERACIÓN
10 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Bélgica llevó al marcador los hechos. En la Copa Federación tradujo a un 3-0 la evidencia: que la carrera de Conchita Martínez y Arancha Sánchez Vicario va cuesta abajo. Ya han exprimido el significado de la palabra incombustibles. Justine Henin y Kim Clijsters no dieron opciones a las españolas y sentenciaron en los encuentros individuales. El partido de dobles fue un simple trámite para ratificar el dominio belga, que ha desterrado a España de la final. Tras la década prodigiosa de los noventa -cinco triunfos-, parece que ha llegado el fin de una época. En el primer partido Conchita se encontró de cara con los fantasmas de su trayectoria: un inexplicable hundimiento. No supo aprovechar ante Henin una ventaja en el tercer set de 5-1 y la tenista belga levantó el partido y ganó por 6-3, 5-7 y 7-5. El segundo choque no tuvo color y Clijsters ganó a Arancha en 49 minutos con un 6-1, 6-2. La menor de los Sánchez Vicario estuvo a años luz de la vertiente guerrera que suele mostrar en esta competición. Virginia Ruano y Gala León tampoco pudieron conseguir para el punto del honor después de caer ante la pareja compuesta por Els Callens y Laurence Courtois por 4-6, 6-3 y 7-5. Con esta victoria Bélgica, la principal favorita, jugará el título ante Rusia, que acabó primera del grupo B. Una pareja temible Ya ha llovido desde que Arancha pintó su ropa con la tierra roja de la pista central de Roland Garros. Y desde que Conchita segó los prejuicios españoles de la pista verde de Wimbledon. Las dos mejores tenistas españolas de todos los tiempos unieron sus fuerzas para formar una pareja temible en la Copa Federación y llevarse el título en tres años consecutivos: el 93, el 94 y el 95. En 1993 y en 1994 infligieron dos sonrojantes 3-0 a Australia y a Estados Unidos. Se han impuesto a estrellas con trayectorias paralelas a las suyas propias e incluso a sus relevos: desde la Alemania de Steffi Graf hasta la Suiza de Martina Hingis, pasando por el equipo norteamericano de Mónica Seles. No sólo queda el palmarés, también remontadas memorables, como la que protagonizaron en el 98, el año del último triunfo. Entonces vencieron a las estadounidenses en Madrid gracias a un choque de dobles decisivo e inacabable en semifinales y derrotaron a las suizas en la final de Ginebra tras pasarles por encima también en el definitivo partido de dobles. Pero el paso de los años ha agotado la gasolina de un éxito convertido en costumbre.