El Betis durmió la moña

LIS FRANCO A CORUÑA

DEPORTES

FÚTBOL / PRIMERA DIVISIÓN

04 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace años, una eurovisiva Paloma San Basilio cantaba La fiesta terminó. Pero ya se sabe que tras cualquier party que se precie las consecuencias se pagan. Sobre todo en lo físico. Lentitud de reflejos, apatía y cierta desazón son común denominador de una noche loca, y en esta ocasión, los jugadores del Betis no se escaparon de lo que, finamente, se llama resaca y de modo más coloquial, moña, chea, colocón, pedal.. La tarde en Sevilla estaba para quedarse en casa. Pero los aficionados béticos, avinagrados por la actitud de los suyos, desafiaron a la lluvia y el viento y se fueron al campo. No se cortaron ni un pelo a la hora de recriminarles cuando pusieron pie en césped. El eco se escuchó en Sierra Morena. Claro que lo peor estaba por llegar. Un agónico Zaragoza jugó como siempre -es decir, bien para Rojo, mal para el resto del mundo- y ganó. Aguado le salvó la cabeza a su entrenador a la par que agitó los ánimos de una afición local que abucheó por seguidillas a sus hombres. Y cuando se habla de hombres, los incluye a todos. Desde Prats hasta Denilson pasando por Juande Ramos y el aguador de fiestas por excelencia, Don Manué. Si Kiko Ledgard levantara la cabeza, o en su defecto Mayra Gómez Kemp, proclamaría ganador de la calabaza... al Betis. Ya se sabe, Halloween es así. La jornada reflejó otra realidad: el fútbol es presente. Flores, técnico del Espanyol, vivió en la cuerda floja hasta que un par de resultados buenos le devolvieron la confianza de sus seguidores. Ayer tiró de la cantera. Durante muchos minutos, nueve aprendices de jugador defendieron la camiseta blanquiazul. Pero el equipo perdió y las semi-vacías gradas del Montjuic se le echaron de nuevo encima. País.