Un error defensivo a los cinco minutos abrió el camino de la victoria a un rival que se encontró cómodo ante un equipo rojillo dominador pero sin pegada
08 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.X. R. CASTRO CEUTA. Enviado especial La vida se acaba. El Ceuta acabó con las esperanzas que le quedaban al Ourense. Su derrota en el Alfonso Murube le condena de un modo virtual a seguir viviendo en Segunda B una temporada más. Sólo si Sabadell y Burgos empatan hoy en la Nova Creu Alta llegarán al final de la liguilla con algo en juego. La visita al norte de África fue un calco de partidos anteriores. Hubo fallos defensivos, imprecisiones y mucho dominio sin gol. De un fallo defensivo, nació el primer tanto rival. Letal. Con cinco minutos de juego y con los dos equipos en fase de asentamiento, Silas se encontró con un regalo del centro de la zaga en la frontal. El portugués sólo tuvo que sacar su bota derecha para golpear a placer. El tanto ponía contra las cuerdas al Ourense y Arteche enseguida reaccionó. Al cuarto de hora sacó a Xurxo del campo y metió a Teixeira en el medio. El cambio, unido a la táctica reservona del Ceuta, le dio el balón al equipo gallego, que tuvo dos oportunidades claras para empatar. En ambas, el línea fue el mejor defensa local. Birló a Conget una llegada franca de gol y pitó un fuera de juego dudoso a Kiko. Fue la única propuesta ofensiva de un equipo que siguió sufriendo atrás. A la contra, Paulino pudo noquear el partido con un certero cabezazo al que respondió el inspirado Santisteban. No pudo hacer lo mismo el meta vasco a un disparo de Alfonso al cuarto de hora del segundo tiempo. La carta escondida de Díaz en el banquillo aprovechó un fallo en la entrega de Jorge Sánchez para llevarse el balón con la mano y fusilar desde la frontal. El 2-0 pintaba el panorama negro. Desquiciante. Sin embargo, Garitano quiso mantener viva la ilusión con otro derechazo inapelable. Con 2-1 vivió el partido cerca de media hora. Fue un tiempo frenético. Lleno de imprecisiones, pero de ganas por vivir. El Ceuta se cerró atrás, hizo los cambios y siguió intentándolo a la contra. El Ourense continuó con la posesión de balón, puso todas las ganas del mundo pero se quedó sin remate. Paulino y Melo pudieron sentenciar pero se encontraron con Santisteban. Conget pudo establecer el empate antes de ser expulsado pero su disparo franco no cogió portería. Los cuatro minutos de descuento sólo sirvieron para que las interrupciones se sucediesen. Los norteafricanos se dedicaron a perder balones, a echar de todo desde la grada y a repartir insultos. El Ourense se dejó la piel en el campo, pero pagó el error inicial. Temían la salida local y le regalaron el aliento. Ceuta respira y el Ourense espera acontecimientos en la Nova Creu Alta. Esta tarde pueden condenarle los números.