«Me hubiese ido con Javier»

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ALEXANDRE CENTENO A CORUÑA

DEPORTES

Paco Melo, segundo entrenador del Deportivo Fiel escudero de Javier Irureta, Paco Melo es como la madre del vestuario; ésa que media en los conflictos cuando padre e hijo se enfadan. Después de haber pertenecido al Deportivo, primero como jugador, y más tarde como técnico de categorías inferiores, este extremeño de 57 años se prepara para cumplir su cuarta temporada como segundo entrenador de la primera plantilla. Regresó al club con su amigo Jabo y con él estuvo a punto de emigrar, pero la renovación del vasco le permite seguir en A Coruña, algo que celebra.

01 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No tiene afán de protagonismo y se declara «poco ambicioso». Su meta es vivir tranquilo y haciendo lo que le gusta. En la actualidad está viendo cumplidos sus sueños y, así, Paco Melo se declara un hombre feliz. -¿Cómo vivió el período previo a la renovación de Irureta? -Con mucha tranquilidad, porque, aunque durante los últimos días no habíamos hablado mucho del tema, estaba casi convencido de que se iba a quedar. -¿Cómo se explica tanta tranquilidad si de esa negociación dependía un poco su futuro? -Cuando confías en una persona, sabes que va a hacer lo adecuado. Yo estaba convencido de que la decisión que tomara Javier sería la correcta. -En caso de que Irureta hubiera decidido dejar el Deportivo, ¿qué planes tenía usted? -Me hubiera ido con él. Es algo que habíamos hablado. En su momento, me preguntó si estaría dispuesto a marcharme. Quería saber si tenía algún inconveniente en seguir su camino y, la verdad, es que no existía problema de ningún tipo. -Se le ve muy identificado con Jabo. -Hace muchos años que nos conocemos y, aunque durante una época, no nos veíamos mucho, manteníamos contacto. Cuando vino al Dépor me llamó y estoy plenamente identificado con su proyecto. -¿No se le ha vuelto a pasar por la cabeza la idea de dejar de ser el segundo de Irureta y volver a entrenar? -No soy una persona excesivamente ambiciosa y, por este motivo, creo que cuando te encuentras cómodo con lo que haces, no necesitas mucho más. Yo estoy contento al lado de un hombre que es extraordinario -como entrenador y como persona- y no tengo por qué cambiar. Me mueve más el sentimiento que cualquier otra cosa. -¿Cómo se logra ganar la confianza de la plantilla estando tan ligado al técnico? -No es fácil conseguirlo, pero creo que no hay muchos secretos. Yo trato de ser sincero y ellos lo reconocen. Tengo la suerte de haber estado muchos años en el sitio de los jugadores y sé lo que piensan. Mi forma de ser, dialogante, también me ayuda a acercarme a ellos y tranquilizarlos cuando existe algún problemilla. -Pero, ¿qué se le dice a un futbolista que atraviesa un momento de calentura cuando no juega? -Pues se le hace ver que debe predominar el interés general por encima del particular. No es fácil, no. No obstante, yo los entiendo. El ser humano es, por naturaleza, egoísta, y los jugadores no son diferentes. Hay que verse en la situación. Con ello, no quiero disculpar las salidas de tono, porque no proceden. -¿Es cierto que los resultados tapan cualquier problema? -En el mundo del fútbol es lo que vale. Por este motivo, el entrenador debe estar por encima de los resultados. Tiene que mantener el equilibrio y no dramatizar tras una derrota, ni hinchar pecho cuando gana. -¿Qué balance hace de esta etapa de tres años? -Excelente. El nivel adquirido por el equipo es muy bueno y, lo más difícil, va a ser mantenerlo. De todos modos, tenemos gran ilusión. -¿Está capacitado el actual bloque para ganar una segunda Liga? -No será fácil. Pero sí, siempre y cuando tengamos en cuanta que no somos ni el primero, ni el segundo presupuesto de la Liga, por lo que para ser campeón hay que rendir siempre al cien por cien. En la actualidad, la derrota y la victoria se separan por una línea muy fina. -¿Y campeón de Europa? -La experiencia en la vida es muy importante y esta temporada, el Deportivo la ha adquirido en la Liga de Campeones. Si nos fijamos en el papel de este año, creo que el próximo podemos volver a estar ahí y, una vez, que se alcanzan los cuartos, cualquier equipo puede ser campeón.