LA OPINIÓN
16 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El Compostela debe tomar mayor conciencia de lo que se está jugando. La imagen ofrecida ante el Sevilla dista mucho de ser la de un equipo que está jugándose la vida. Nadie puede discutir la diferencia de calidad -me refiero al Sevilla-, pero la fuerza y el carácter de un futbolista hace que un rival teóricamente inferior pueda sobreponerse ante un equipo con mayor calidad individual. Y eso ese echó de menos en San Lázaro ante el Sevilla. En este tramo final, los errores se pagan muy caros. Hay poco tiempo de margen para subsanar posibles fallos. Además, el futuro del club depende de la permanencia. Después de vivir pocos años atrás el delirio y un ambiente de Primera en la ciudad, se ha pasado en poco tiempo a lo que podría significar la casi desaparición (podría pasar con el descenso). Con mucha gente joven en el equipo, un técnico con muchísima ilusión y empujando todos hacia el mismo lado, el barco debe salir a flote. Habrá que dejar los problemas entre jugadores y consejo para el final de la temporada, pues se está jugando el futuro del club. FERNANDO PERALTA fue portero del Compostela y del Sevilla