El azote de los defensas

MARILUZ FERREIRO A CORUÑA

DEPORTES

FÚTBOL Juan Eduardo Esnáider se resume en dos adjetivos. Precoz y prolífico. Dentro y fuera del juego. Precoz: debutó en Primera División argentina con 15 años, se casó y se fue a Europa a los 18 y fue padre con 19. Prolífico: Ferro Carril Oeste, Real Madrid, Zaragoza, Real Madrid, Atlético de Madrid, Espanyol, Juventus y Zaragoza.

07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuatro hijos. Cumplió 27 años en marzo y ya es terriblemente familiar. Tanto en su vida privada como para el aficionado de la Liga española. Sí hombre, el Esnáider de toda la vida al que sólo frenan el ímpetu las lesiones, que le duelen más al equipo que a él. El mismo que un día proyecta fundar una escuela de fútbol para los niños desfavorecidos de su barrio y que al poco tiempo queda a la salida de un partido para pegarse con todo Balaídos. Estado civil, casado y estado futbolístico, cabreado. Se podría decir que el Zaragoza necesitaba a Esnáider y viceversa. El club maño sufría en la Liga y el delantero se ahogaba en la Juve. En esto que vuelve a la Romareda y llora con lágrimas de cocodrilo antes de merendarse al Las Palmas. Marca un gol y pelea hasta con el banderín de córner. El azote de los defensas, la tormenta de Mar de Plata explotó sin reservas para enervar a afición y jugadores. Tr as más de cinco años de ausencia, el jugador regresó al club con el que escribió el capítulo más brillante de su palmarés: la Recopa. Y regresó, pero no a lo Gardel, sino a lo Luis Aragonés, marcando por lo civil o por lo criminal.