Los niños de David

M. ALLENDE Corresponsal LONDRES

DEPORTES

DEPORTIVO / LIGA DE CAMPEONES Al Deportivo le ha deparado el bombo un equipo inglés con sangre joven dirigido por un irlandés católico. Casi nada. Desde la llegada primero del escocés George Graham al equipo y desde el otoño de 1998 de David O''Leary, el Leeds se ha transformado de ser un equipo oscuro del condado de Yorkshire que vivía de los recuerdos de los días de Don Revie y Peter Lorimer -logró 238 goles en 703 partidos para el Leeds-, al actual equipo del Elland Road, en el que la edad media de los jugadores es de 22 años.

16 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando O''Leary llegó al Elland Road en el otoño de 1998 para suplantar el mal humor de George Graham -solía arrojar tazas de té a los jugadores en los descansos- lo hizo para arriesgar, sabiendo que era la única manera de romper la hegemonía del Manchester United. Su filosofía es la de «quitar importancia a las cosas» y los David''s Babys (los niños de David) de tanto oírlo en los vestuarios se lo han creído. Una muestra de esta modestia ocurrió a los pocos minutos de eliminar al Anderlecht por un rotundo 4-1, y antes del encuentro frente al Real Madrid. O''Leary dijo «no vamos a ganar esta competición, aunque estoy encantado de haber llegado hasta aquí. Me inclino por creer que el campeón será el Real Madrid, equipo al que admiro», agregó. El mismo exceso de modestia le hace quitar importancia al hecho de que con un grupo de jugadores locales y muy jóvenes lograran el tercer puesto la pasada temporada en la Premier, que llegaran a la semifinal de la Copa de la Uefa y que ahora estén en los cuartos de final de la Champions. El mensaje que transmite el irlandés a sus Babys es el de «aún nos queda mucho por aprender. Estos encuentros son un proceso de aprendizaje». O''Leary toma de este modo los encuentros de la Liga de Campeones. Es modestia de la sana, como la que mostró este hombre de cuarenta y dos años cuando adquirió al delantero australiano Mark Viduka por 1.300 millones al Celtic o a Olivier Dacour por 1.500 millones de pesetas . Precios de ganga para el valor de estos hombres. Pero junto a estos cracks, O''Leary ha sabido promocionar a jóvenes de enorme valor como Jonathan Woodgate, Lee Bowyer y Alan Smith. El Leeds necesita trofeos en sus vitrinas, en secano desde la temporada 1991-1992 cuando aún no se había formado la Premier inglesa. Sin duda, se trata de un rival atractivo para que el equipo coruñés dispute una plaza en las semifinales de la Liga de Campeones.