FÚTBOL / CELTA
28 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Octubre de 1996. El Celta se enfrenta al Racing de Ferrol en el partido de vuelta de una de las primeras rondas de la Copa del Rey. En el equipo titular de los celestes un joven delantero del filial de 17 años: Pablo Couñago. Ese día marcó el único gol del Celta en un encuentro que finalizó en empate. Ya por entonces, el ariete de Redondela prometía llegar lejos en esto del fútbol, pues contaba para los técnicos de la selección española desde la categoría sub-15. Siempre ha sido un fijo en todas las categorías internacionales. Hasta hoy. Es el más destacado delantero español de menos de 22 años. Fue el máximo goleador hace dos años en el Mundial sub-20 de Nigeria en el que España consiguió la medalla de oro. A pesar de la ilimitada confianza que tiene en él Iñaki Sáez, en el Celta sigue sin tener apenas oportunidades. Ayer, un día después de haberle marcado dos goles a Inglaterra en el amistoso jugado el martes, declaró: «En la selección hay un técnico que confía en mí a pesar de que no estoy jugando en mi equipo y eso te da ánimos». Nunca ha dicho una palabra más alta que la otra. De puertas afuera es una persona incluso tímida, apocada. La poca sangre que define su carácter le transforma en el terreno de juego, donde destaca por su decisión a la hora de pelear cada balón. Busca bien el desmarque, tiene un buen remate a puerta que le caracterizan como un buen cazador de área, y sabe jugar el balón de espaldas a la portería, cualidad indispensable para actuar en un sistema de un sólo punta como el habitual del Celta. Junto a Noguerol, es el único producto de la cantera celeste en la primera plantilla. Tiene un futuro brillante por delante. Y este año termina contrato. Las negociaciones entre el Celta y su representante están actualmente rotas: «Mi ilusión es triunfar en el Celta, pero si aquí no cuento no voy a firmar a lo loco. Tendré que ir a donde confíen en mí».