Leiva evita el triunfo del Compos

La Voz

DEPORTES

OLGA LABRADOR

El cuadro santiagués disfrutó de claras ocasiones en la recta final del partido La era Maric comenzó con buen pie. Pudo ser mejor, pero el empate en el Nuevo Arcángel supo a gloria. El punto ante el Córdoba y el buen comportamiento del equipo obligan al optimismo. Zoran Maric impuso orden y buenos criterios defensivos. Así, el Compostela aguantó la presión inicial de los andaluces. Y lo hizo con disciplina e inteligencia, con carácter e insistencia, sin bajar la guardia en ningún momento. Sin errores y peleando hasta la extenuación.

25 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El Compostela buscó su suerte en el contragolpe, con Gudelj como hombre más adelantado. El conjunto santiagués robó el balón con prontitud y lanzó sus dardos (con poco veneno) por las bandas. Juanito y José Carlos profundizaron bien, pero sus llegadas fueron tímidas, sin fuelle y fácilmente abortadas por la zaga cordobesa. El meta Leiva apenas pasó apuros en el primer tiempo. El planteamiento del Compostela fue sencillo. Esperó al rival en su campo, pero sin meterse en la cueva. Maric propuso y dispuso un partido sin miedo, con la primera línea cerca del círculo central. Inicialmente, el dominio territorial fue del Córdoba, que tuvo muchas dificultades para sorprender por las bandas, bien vigiladas por Pignol y Nando. El Córdoba lo intentó casi siempre por el centro, con desafortunadas asistencias de Montenegro. El escaso peligro verdiblanco llegó en la primera parte con disparos desde muy lejos, sin aparentes problemas para Óliver, y en algunos rechaces. El meta blanquiazul se lució ante un remate a bocajarro del defensa Soria, en la única ocasión de serio peligro local. En la segunda parte no varió la tónica del encuentro. El Córdoba salió en tromba y Óscar, en pleno acoso local, se encontró con un providencial Óliver, que de nuevo evitó el gol ante el testarazo del extremo. Ramos, desde fuera del área, tampoco fue capaz de jugársela al inspirado portero del Compostela. El partido se volvió loco, muy vibrante y con un Córdoba volcado sobre el área de la escuadra gallega. Los hombres de Maric fueron sacudiéndose el dominio andaluz con acierto, a duras penas y con muchos (demasiados) agobios. Sin embargo, en plena avalancha cordobesista, Jubera cerca estuvo de enmudecer el Nuevo Arcángel. Su lanzamiento cruzado rozó el poste de la portería de Leiva. Fue el primer aviso de un Compostela cada vez más valiente. Hasta ese instante, el partido era un auténtico monólogo. El Compostela fue un frontón, esperando que el depósito de la gasolina del Córdoba marcara la reserva para poner el turbo e intentar la machada. Poco a poco, el conjunto santiagués fue estirando sus líneas. Fabiano disfrutó de una inmejorable ocasión, pero el meta Leiva evitó el tanto gallego al acertar (aguantó hasta el último instante) en el uno contra uno con el capitán blanquiazul. El Compostela empezó a crecerse y comenzó a apostar fuerte por la victoria. Otra vez Fabiano puso en evidencia el sistema defensivo de un Córdoba nervioso, despistado y muy vulnerable. El capitán sorprendió a la contra, pero de nuevo tropezó con Leiva. El rechace del meta local lo recibió Juanito que, sin pensárselo, disparó con fuerza desde el borde del área. El centrocampista de Sigüeiro también se encontró con un ágil y crecido Leiva.