Dépor, el invicto de Europa

TONI SILVA Enviado especial HAMBURGO.

DEPORTES

ENVIADO ESPECIAL / KOPA

LIGA DE CAMPEONES El Deportivo es el líder definitivo del grupo E de la Liga de Campeones y el único invicto en toda la competición. Por méritos propios. Por los méritos de una trayectoria regular que le coloca en una privilegiada situación para el sorteo de mañana. Por méritos de su buena segunda parte de ayer, porque en la primera el gran equipo gallego fue una pantomima.

08 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Los aficionados alemanes lo farfullaban en la grada: «Diber Deportivo ist weder ein lider noch ahnliches», algo así como «este Deportivo ni es líder ni farrapo de gaita». En ese desastroso primer acto, Mahdavikia fue la reencarnación del Víctor del Villarreal. El iraní se convirtió en el abanderado que llevó a los suyos en la primera parte por el camino a la portería de Molina. El delantero, dicen que en la agenda del Dépor, no se divertía recibiendo balones en la banda de Manuel Pablo, con lo que se iba a la izquierda a hacerle la vida imposible a Capdevila. El temporal que el Dépor no tuvo en el viaje a la ciudad hanseática apareció de pronto sobre el dañado césped del Volksparkstadion. El Hamburgo no quiso demorar su supervivencia en Europa y, tras claras ocasiones, gentileza de la despistada zaga gallega. llegó el 1-0: Kovac se deshace de un Scaloni lento y asiste a Mahdevikia, que dispara y el balón, tras tocar el pie de Helder, traza una pronunciada parábola sobre la cabeza del portero. El «15» del HSV se exhibió varias veces ante Manuel Pablo y Capdevila. Entre medias, era Fernando quien veía más de cerca al guardameta germano Butt, primero de cabeza, después desde fuera del área, y por último, en la más evidente, cuando su lentidud frustró el gol. No había médula espinal y arriba Pandiani se obsesioaba con el árbitro. Sampaio y Makaay le dieron otro empaque al Dépor. Tanto que hasta el lateral zurdo tuvo su ocasión en el área pequeña de Butt. Fue el preámbulo del gol de Makaay, que aprovechó el rechace del portero a un lanzamiento de Fernando. El holandés ya había vuelto, y ayer apareció para quedarse. Lo confirmó con la ocasión posterior en la que Butt demostró por qué es el ídolo de los fans del Hamburgo. El técnico Pagelsdorf, agobiado por el reloj, colocaba a otra copia de Maurice Green, Ketelaer, para esprintar con Mahdavikia. Así, el Hamburgo achuchó, actuó por impulsos, lo que hacía más difícil que el Deportivo supiese por donde atajar el problema. De pronto, la voz del speaker alemán sonó como la palabra de Dios: se anunciaba el 3-1 del Panathinaikos sobre la Juve o, lo que es lo mismo, la Champions, imposible, pero la Uefa, una realidad... si no perdía. Los alemanes bajaron los brazos y pararon sus piernas. El Dépor feroz pasaba a ser un colega. Un colega de prestigio. El líder del grupo E.