Amaia y Aliboria sellan su reconciliación sobre el escenario del Coliseum

CULTURA

Ángel Manso

Tras la polémica generada por la similitud entre «Aralar» y «Caroi»,  la navarra invitó al grupo gallego a su concierto en A Coruña, poniendo fin al desencuentro y ofreciendo al público una versión única que no se repetirá en el resto de la gira: «Me hace muchísima ilusión que estén aquí. Estoy muy contenta porque de ellos son las percusiones originales de mi tema»

02 feb 2026 . Actualizado a las 09:44 h.

Si uno se asoma al panorama musical español, no resulta sencillo encontrar a alguien que, recién cumplidos los 27, despliegue una capacidad artística tan completa como la de Amaia Romero (Pamplona, 1999). Lo demostró este sábado, en A Coruña, ante un Coliseum que la esperaba con todo vendido. Las casi dos horas de concierto de la navarra transcurrieron de la mejor manera entre lo sinfónico, lo alternativo y lo electrónico. 

Por momentos, Amaia se bastó a sí misma: al piano y voz, versionando Me pongo colorada de Papá Levante; o recorriendo el escenario bailando de un lado a otro en Dilo sin hablar. En otros, como en Nuevo verano, el formato se amplió hasta alcanzar una dimensión casi orquestal: doce músicos —entre ellos seis instrumentistas de cuerda y viento— y un coro de 16 personas, que acompañarían varias de sus canciones.

Durante el concierto, la pamplonica maneja con soltura el arpa, la guitarra y el piano —pisó por primera vez el conservatorio con apenas seis años— y a ese dominio técnico se suma una gigantesca presencia escénica, hipnótica, que se escapa bastante del estatus de estrella del pop que a alguien como ella se le podría suponer. Amaia no interpreta ningún papel: solo fluye. La misma naturalidad pasmosa con la que conquistó a media España en un reality televisivo hace casi una década.

Y con esa ausencia total de impostura la navarra aprovechó para reconciliarse con el grupo gallego Aliboria tras el desencuentro surgido hace unos meses a raíz de la canción Aralar. «Esto es algo único para este concierto. Me hace muchísima ilusión que estén aquí. Estoy muy contenta porque de ellos son las percusiones originales de mi tema», explicó Amaia antes de invitar a la formación a subir al escenario. 

La canción, publicada el pasado noviembre, utilizaba sin previo aviso la base rítmica de Caroi, un tema de Aliboria. Fueron los propios integrantes del grupo quienes señalaron entonces en redes las similitudes entre ambas piezas. «Parécense bastante, pero non será o mesmo, non? Mesmo patrón, mesmo BPM... e ata parecemos nós!», escribían de forma sarcástica, acompañando el mensaje con fragmentos de ambas canciones que evidenciaban el parecido. El asunto no escaló. Tras el revuelo inicial, Aliboria y el percusionista Xosé Lois Romero emitieron un comunicado conciliador: «Tivemos a oportunidade de falar con Amaia e co seu equipo, que asumiron responsabilidades, amosaron comprensión e sensibilidade ante o ocorrido, algo que agradecemos sinceramente».

La propia Amaia explicó después lo ocurrido a La Voz: «Ralphie Choo, que es el productor, y yo estábamos buscando percusiones. A veces, para producir, se buscan cosas en vídeos de YouTube o lo que sea: ves un sonido que te gusta y lo quieres meter en la canción (...) Encontramos justo ese vídeo, cogimos ese fragmento porque nos encantó y lo pusimos sin ser muy conscientes de que el proceso no estuvo bien».

Más allá de las disculpas, la polémica se cerró definitivamente este sábado en el Coliseum. Y de la mejor manera. Amaia abandonó el escenario para que Aliboria interpretase en solitario Caroi. Después, ya con la navarra de vuelta, sus percusiones dieron forma a un Aralar irrepetible. Una versión que difícilmente volverá a escucharse en ninguna de las próximas fechas de una gira extensa y ambiciosa.

«Esto parece que lo digo en todas las ciudades, pero aquí siento una energía distinta», aseguró Amaia, que amplió el elogio a toda Galicia: «Os lo juro. Donde la gente saltó por primera vez en una de mis canciones, que a mí nunca me había pasado, fue aquí». Esto lo dijo al comienzo, pero la despedida fue igual de directa: «Jo, ya tengo ganas de volver, me habéis tratado súper bien. ¿Y vosotros? ¿Os lo habéis pasado bien? ¿Repetiríais?». Al «sí» unánime de las 8.000 personas de distintas edades que rondaban anoche el Coliseum, Amaia solo respondió: «Pues a ver si es verdad».