Una novela gallega, entre las diez finalistas al premio Planeta 2025

H. J. P. BARCELONA / LA VOZ

CULTURA

José Crehueras, presidente del grupo Planeta, flanqueado por los miembros del jurado del premio mejor dotado económicamente del mundo.
José Crehueras, presidente del grupo Planeta, flanqueado por los miembros del jurado del premio mejor dotado económicamente del mundo. Quique García | Efe

Presentada bajo el seudónimo de Sofía García, «El color de la lluvia» es un drama histórico que narra una historia de secretos familiares protagonizada por una niña nacida en la posguerra y criada por sus abuelos en la Galicia rural

14 oct 2025 . Actualizado a las 19:51 h.

Ya están designadas las novelas finalistas de la 74.ª edición del premio Planeta. El concurso narrativo impulsado por el gran grupo editorial —el mejor dotado económicamente en todo el mundo, con su bolsa de un millón de euros para el ganador— recibió 1.320 manuscritos, logrando un nuevo récord de participación. De ellos solo diez han llegado hasta la codiciada velada, la tradicional cena literaria que acoge el MNAC (Museu Nacional d'Art de Catalunya) este miércoles 15 de octubre y en la que, ya de medianoche, se dará a conocer el nombre del feliz agraciado.

Y entre estos diez títulos privilegiados emerge una obra gallega, o de temática gallega, presentada bajo el seudónimo de Sofía García, El color de la lluvia, un drama histórico que relata la historia de una niña llamada Sofía nacida en la posguerra española y criada por sus abuelos en la Galicia rural.

Del millar de originales enviados, más de la mitad proceden de España, y, de estos, siete fueron remitidos desde la provincia de A Coruña, cuatro desde Pontevedra y tres desde Ourense.

Nada se sabe por el momento de la identidad verdadera que se oculta tras Sofía García. Luz Gabás, miembro del jurado y narradora que se alzó con el premio en el 2022 con Lejos de Luisiana, adelantó que la obra —que tiene ciertos tintes góticos y un alto grado de lirismo— se sustenta en unos sólidos personajes. La historia, sobre la que planea la idea de la pérdida, comienza en el tiempo posterior a la Guerra Civil, un difícil contexto histórico en el que se producen duras decisiones, y arrastra, como la protagonista, secretos familiares y ausencias.

Una extraña dolencia —detalla la editorial en una breve sinopsis— conduce a Sofía al hospital, un escenario en el que aún laten los horrores cometidos en experimentos con personas. Allí la joven descubrirá la existencia de una hermana gemela perdida. Con la ayuda de Daniel, Sofía emprenderá un camino de búsqueda de la verdad y sus descubrimientos abrirán un espacio para la esperanza.

En general, entre las obras concurrentes y finalistas prima «un análisis de la realidad de hoy y de las preocupaciones actuales», como la vivienda, la soledad, la incomunicación, aunque ha irrumpido el condimento fantástico, infrecuente en la convocatoria de Planeta, y que quizá responda a la necesidad de evasión de lo que ocurre actualmente en el mundo, según señalaba Gabás, que añadió que también se imponen asuntos como la necesidad de reconstrucción, tanto personal como colectiva, y el trauma individual y social.

Récord de facturación del grupo empresarial 

El presidente de Planeta, José Creuheras, celebró los 74 años de historia del premio, en los que, dijo, se han presentado 29.000 novelas originales, una cifra que, incidió, demuestra su compromiso con la difusión del libro y el aumento de la lectura en España y también fuera de sus fronteras. Puso de relieve el buen momento que vive el libro de papel, el sector y en particular su grupo, que cerró el 2024 con una facturación récord por importe de 2.090 millones, un 7,2% más que el ejercicio anterior, aunque estas cifras incluyen, además del negocio editorial, el segmento de la educación y el de los medios de comunicación. Y finalmente advirtió contra los desmanes de la inteligencia artificial, en el sentido de que se educa y se nutre de obras literarias de las que habitualmente ni se solicitan permisos ni se pagan derechos de autor. Apeló así a las Administraciones para que establezcan un marco regulatorio que ofrezca garantías para proteger el talento.

Jesús Badenes, alto directivo del área editorial del grupo Planeta, quiso poner en valor los importantes índices de lectura de los jóvenes en España y los efectos positivos que la pandemia tuvo sobre estas estadísticas, al apostar las personas confinadas por el ocio seguro de los libros. En este sentido, elogió el papel que en este crecimiento jugaron las redes sociales y, en especial, TikTok. Ficción y literatura juvenil fueron los motores de este crecimiento, ensalzó para romper una lanza por ese subgénero tantas veces denostado por la crítica denominado romantasy, que mezcla romance y fantasía y que tanto éxito cosecha. «Es una puerta de entrada a futuros lectores de literatura adulta y de los clásicos», subrayó Badenes. 

Con Gabás, integran el jurado Pere Gimferrer, Eva Giner, Belén López, Carmen Posadas, José Manuel Blecua y Juan Eslava Galán, estos dos últimos ausentes en la comparecencia de prensa por razones de salud, aunque asistirán de forma telemática a la reunión final del miércoles.

Las diez finalistas

Además de El color de la lluvia, conforman la nómina de finalistas Todos ríen, de Noelia Espinar, una novela distópica de ciencia ficción con crítica social en la que «la maldad germina en lo cotidiano»; Ghosting, de Salva Rubio, sobre un escritor en crisis obsesionado con la cultura de los años 90, en un relato actual con mucho humor y en que aflora la nostalgia por la época de la juventud; Por su gran culpa, del autor bonaerense Mauro Corti, un thriller periodístico con dejes de drama histórico sobre el trauma y el silencio localizado en Orellana, Argentina; No es tan fácil morir de amor, de Elvira Torres (seudónimo), una novela contemporánea y de lectura ágil ambientada en Sevilla y que, con leves aires de thriller, aborda las desigualdades sociales y las complicadas dinámicas familiares; ¿No es hermosa la luna?, de Selene Noctis (seudónimo), una historia atravesada por el amor y la tragedia, un thriller psicológico en el que prevalece en la protagonista, Victoria, la búsqueda de sí misma en su regreso a la casa familiar de Lyra, en la isla de Lesbos; Zoltar el mago, el pirata Roberts y una novela del oeste, de Keith Astra (seudónimo), relato metaliterario con fuerte presencia de ciencia ficción y lleno de ironía y mordacidad; La muerte de la Diosa, de José Antonio Ariza Rodríguez, ambientada en la Edad de Bronce mediterránea y que trata la discriminación de la mujer en una novela que pone en juego conceptos como orgullo, violencia, vanidad, rencor, tiranía; El destino en la esfera de un reloj, del mexicano Enrique Alejandro Santoyo Castro, una obra histórica que encierra un relato de amor en tiempos de Felipe IV, que posee un claro enfoque político y en la que se habla de los abusos sobre los pueblos indígenas de América; y Donde se escriben los nombres, de Blanca Montoya Landa, que sirve una novela de época ambientada en Sudáfrica y que, con un claro carácter intimista, aborda con mirada contemporánea temas como la culpa y el colonialismo.