El rol de actor eclipsó la condición de creador total de Fernán Gómez

Oskar Belategui MADRID / COLPISA

CULTURA

Centenario. Fernando Fernán Gómez (a la derecha, con Rafael Alonso), como protagonista en el filme de Garci «El abuelo» (1998), que adapta la novela de Galdós y cuyo libreto fue escrito por el director asturiano y el guionista gallego Horacio Valcárcel. Este sábado 28 de agosto cumpliría 100 años.
Centenario. Fernando Fernán Gómez (a la derecha, con Rafael Alonso), como protagonista en el filme de Garci «El abuelo» (1998), que adapta la novela de Galdós y cuyo libreto fue escrito por el director asturiano y el guionista gallego Horacio Valcárcel. Este sábado 28 de agosto cumpliría 100 años.

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28 ago 2021 . Actualizado a las 05:10 h.

«Unos filósofos me enseñaron lo que era asumir y unos sabios me explicaron que a esta galaxia, después de mi inexorable desaparición, le quedarán inexorablemente unos cuantos siglos más», escribe Fernando Fernán Gómez en sus memorias (Editorial Capitán Swing), cuyo título, El tiempo amarillo, procede de unos versos de Miguel Hernández: «... un día/se pondrá el tiempo amarillo/sobre mi fotografía». Ya hace catorce años que murió un creador total cuyas fotos, lejos de amarillearse, nos recuerdan su condición de «punto y aparte» en nuestra cultura, como define su amigo José Sacristán.

«Fernando era el mejor actor, y además todas las disciplinas por las que transitaba las bordaba. Ahora nos hemos enterado de que también pintaba; la nieta ha descubierto story boards de película hechos a acuarela», revela Sacristán. «Era un tipo ante el que no cabía la impostura, por cojones tenías que ser mejor delante de él. No podías ir de listo o con falsa humildad, porque te quedabas fuera a las primeras de cambio».

Hoy, 28 de agosto, se cumplen cien años del nacimiento en Lima (Perú) de un hombre que hizo realidad los sueños que tenía a los nueve: ser actor como Jackie Cooper y escritor como Emilio Salgari.