Dima Slobodeniouk: «Galicia no tiene aditivos»

El director de la Sinfónica de Galicia, que inicia hoy la temporada, pilota aviones cuando deja la batuta y dice asegura que le encanta cocinar


Después de dirigir uno de los últimos ensayos de la novena de Mahler, Dima Slobodeniouk (Moscú, 1975), me concede media hora en su nuevo camerino del Coliseum de A Coruña, donde ha sido construido un nuevo escenario para poder escuchar con distancia de seguridad a la Sinfónica de Galicia. Atentos a la reflexión final sobre la vida.

-Empieza una temporada difícil.

-Sí, será difícil, pero es la vida. Si pensamos en otras orquestas, vamos muy bien. En Europa hay solo tres o cuatro orquestas que puedan tocar hoy con su plantilla normal.

-¿Y eso?

-Por el espacio. Nosotros hemos conseguido un espacio enorme aquí [han cambiado el Palacio de la Ópera por el Coliseum] y han construido un escenario para nosotros en el que podemos estar 85 músicos o más con la distancia necesaria.

-¿Contento con la acústica?

-Sí, mucho. Ahora tenemos algo por encima de la orquesta y eso es muy importante para el sonido, que es más compacto. Ha sido una sorpresa muy positiva.

-Usted dirige otra orquesta en Finlandia. ¿Dónde tiene su residencia?

-Aquí, en Oleiros. Hace ya seis años.

-Desde luego no podían ser dos sitios más diferentes.

-No, ja, ja. Estamos muy bien aquí. Tenemos dos hijos de 8 y un año y medio.

-El mayor seguro que ya toca.

-El piano y la guitarra eléctrica.

-Le ha salido rockero.

-Sí, nada de clásica. Bueno, toca algo de Bach en el piano.

-¿Le llama la atención la afición que hay en Galicia y en A Coruña en particular por la música clásica?

-Sí. Tenemos mucha actividad. El Festival Mozart era una referencia, pero los tiempos han cambiado mucho en la música clásica y nada es como antes. Ahora mismo todavía nos faltan unos millones de euros de nuestro presupuesto normal. Pero el interés de la gente es inmenso, fantástico. Somos como un equipo deportivo, tenemos mucho apoyo de la gente. Y también del Ayuntamiento.

-Tienen muchos solistas de muchos países.

-Hay muchas nacionalidades, pero todos hablan castellano. Pasa en todas las orquestas. Hay un nivel muy alto y los músicos cambian de país porque no hay trabajo para todos. En Finlandia hay muchos músicos españoles. Es como un mundo grande, no separamos los países. Yo mismo viajaba muchísimo. Bueno, hace ocho meses que no.

-Claro, entre Galicia y Finlandia.

-Esas dos orquestas suponen el 60 % de mi trabajo. El resto es para dirigir otras orquestas por todo el mundo. Ahora está todo cancelado.

-¿También compone?

-No. Antes, los compositores eran también músicos. Ahora es diferente. No tengo la necesidad de escribir porque tengo mucha música en mi cabeza, música fantástica. Interpreto música que está muerta hasta que la tocamos, que revive. Y cada vez es diferente.

-Pero usted siempre querrá que sea igual. Igual de buena quiero decir.

-Quiero que sea lo mejor posible. Un ejemplo: vamos a tocar la novena de Mahler después de seis meses de covid. Será de una manera. Si lo hiciéramos después de un tiempo muy positivo, sería completamente distinto. Cada día, cada ensayo, es diferente. Mi trabajo consiste en saber todo lo posible sobre Mahler, qué sentía y qué pensaba cuando compuso esta obra. Y mis músicos, cada uno tiene su idea, su musicalidad. Y con todo eso, tenemos que crear una versión de la Orquesta Sinfónica de Galicia, que no existe antes del primer ensayo. Es un trabajo grandísimo.

-Seguro que estudia música desde muy pequeño.

-Desde los 6 años. Estuve unos 20 años con el violín y otros 20 con la batuta.

-Mire, lo de la batuta, ¿realmente es necesario?

-Es solo para visualizar mejor. En este escenario, con tanta distancia, es más fácil con la batuta. Se ve mejor.

-¿Es verdad que pilota aviones?

-Sí. En la orquesta hay dos o tres músicos que también vuelan.

-¿Tiene un avión?

-No. Alquilo. Son muy caros.

-Tendría que dirigir más.

-Entonces tendría más dinero, pero menos tiempo, ja, ja.

-Aparte de volar, ¿cómo aprovecha el tiempo libre?

-Hago deporte. Con la bici. Me gusta la naturaleza y la fotografía. Y navegación a vela. Es como volar. Es la misma idea.

-¿Le gusta el fútbol?

-Seh.

-¿Tiene un equipo?.

-No, mi hijo sí. A veces es del Barcelona, ja, ja.

-¿Como diría que es usted en cuatro palabras?

-Eso es muy difícil.... [silencio prolongado] Agua, viento, fuego y piedra.

-¿Qué es lo que más le gusta de Galicia?

-Que la naturaleza está salvaje, sin explotar turísticamente; no como en Andalucía o en el Mediterráneo. La comida y la gente: todo es auténtico. Galicia no tiene aditivos.

-¿Cocina?

-Me encanta. Siempre que tengo tiempo, cocino yo.

-¿Su mujer es gallega?

-Finlandesa.

-¿Y en qué idioma hablan en casa?

-Con mi mujer, en finlandés y con mis hijos, en ruso. Mi hijo mayor habla cinco idiomas.

-¿Dígame una canción?

-Una de Iron Maiden. The number of the beast, por ejemplo.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-La salud, aunque después, también es muy importante el amor. Aunque no tengas buena salud puedes vivir bien si tienes amor. Aunque un amigo me dijo una vez que lo más importante era la suerte. Piense en la película Titanic: él tenía amor y tenía salud... pero no tenía suerte.

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