John Howe: «Me gusta la idea de visitar Santiago y poder perderme entre sus calles»

El maestro de la fantasía acaba de impartir una charla en Curtas, el festival internacional de cine y cómic de Vilagarcía


Vilagarcía / la voz

John Howe (Vancouver, 1957) desenfunda su lápiz mientras Ciruelo Cabral, el gran ilustrador de dragones, y Luis Miguel Rosales, director de Curtas, el festival internacional de cine y cómic que sigue creciendo en la capital arousana, toman asiento en una pequeña aula del auditorio de Vilagarcía. En algún lugar del edificio, los miembros de la banda de música ensayan la selección de bandas sonoras que una hora más tarde interpretarán en el acto de entrega de premios y clausura. El grupo ha comido pulpo cerca de aquí, en San Simón, una romería que bien podrían haber organizado una compañía de hobbits. A Howe, el hombre que junto a Alan Lee tradujo a imágenes El Señor de los Anillos y El Hobbit para Peter Jackson, le bastan dos minutos para dibujar un dragón sobre esa hoja en blanco que, sostiene, es en realidad «un espacio tridimensional infinito en el que con un lápiz puedes alcanzar cualquier cosa que desees».

-No sé si existen ciertos malos entendidos en torno al arte fantástico. Se suele hablar de él en términos de evasión.

-Estoy de acuerdo en que la fantasía puede ser usada como evasión, pero solo en parte. Probablemente solo una pequeña parte. La fantasía, en todas sus formas, es una invitación al viaje. Y la razón para sumarte a un viaje no solo radica en el hecho de ir hacia un sitio, sino también de volver de ese lugar con un conocimiento. Cualquier viaje significa la oportunidad de ver las cosas más claramente. Y, especialmente, de ver de dónde procedes.

-Usted se instaló seis años en Wellington (Nueva Zelanda) para trabajar en los diseños de «El Hobbit». ¿Hasta qué punto puede llegar el compromiso de un artista con su trabajo?

-Fue divertido y una oportunidad única. Pude aprender mucho, visitar un país increíble, trabajar con gente extraordinaria y escribir. Cada desafío es una ocasión para enriquecerte. Vivo en Suiza, un lugar donde no hay muchos artistas de este género, y me gustó el cambio de dejar la rutina de trabajar solo en mi estudio para diluirme en un equipo de 1.500 personas. Lo dejas todo, regresas a casa y vuelves a estar solo.

-La estética de la fantasía se inspira en gran medida en la Edad Media. ¿Tal vez cristalizasen en aquel período arquetipos que aún marcan a la sociedad occidental?

-Bueno, fue un período muy largo después de los romanos. Mil años en los que confluyen mitos, leyendas, sagas. Un jardín muy inspirador, porque en el mito no solo tienes arquetipos, sino también preguntas esenciales. Ahora sabemos que el planeta es redondo y poseemos un montón de datos científicos. Pero la civilización no es más que una pequeña cantidad de gente reunida en torno al fuego, de noche. El mundo está lleno de esos grupos de gente que quizás no se vean unos a otros. Si imaginas el mundo en tiempos precolombinos, todos esos mitos, todas esas visiones del mundo... Australia, la Patagonia, el norte de Canadá, Mongolia, Japón... Viviendo separados, con sus diferentes visiones de la realidad. Es fascinante.

-Creo que acaba de visitar Santiago. Galicia es un antiguo reino medieval, su Camino fue muy importante en aquella época. ¿Hay algo en todo ello que le podría inspirar en su trabajo?

-Podría, sí. Me gusta la idea. No he sido peregrino, pero sí he pasado mucho tiempo visitando lugares, viendo pintura, escultura. Me gustaría visitar propiamente Santiago, y eso requiere poder perderme entre sus calles. Probablemente esta visita me va a acabar de completar alguna idea.

«Lo más interesante de Tolkien es lo que hay más allá»

Aunque su obra va mucho más allá de la Tierra Media, es obvio que los libros de Tolkien han desempeñado un papel clave en la vida y el trabajo de Howe.

-¿Qué es Tolkien para usted?

-Tolkien... Lo más interesante es lo que está detrás y más allá de él. Tolkien es como una invitación. Detrás de la Tierra Media hay tantas cosas... Tolkien es una introducción a todo eso.

-Su escritura es muy visual. Así que mucha gente que ha leído el libro tendría una imagen de la Tierra Media y de sus pueblos. Pero usted, con Alan Lee y Peter Jackson, ha sentado un canon que guiará la imaginación de todos los futuros lectores de «El Señor de los Anillos». ¿No es una gran responsabilidad?

-Es interesante eso, porque... En realidad no lo sé. Alan y yo habíamos trabajado ya en un montón de material sobre la obra de Tolkien mucho antes de las películas. Calendarios, mapas... Una generación ha crecido con ese material y ese material se ha volcado en la pantalla. No estoy seguro, pero creo que, de cierta manera, nuestras ilustraciones se corresponden, al menos en parte, con lo que la gente ya se imaginaba. Insisto en que no sé hasta qué punto. Creo que hicimos un trabajo honesto. Y, por supuesto, en las películas hubo un buen casting, excelentes actores, Nueva Zelanda, unos paisajes increíbles.

-¿Podrían haberse hecho en Europa?

-No lo creo. Habría sido muy difícil y caro. Allí fue increíble.

-¿Ve posibilidades cinematográficas en «El Silmarillion»?

-Uf... Es un libro muy duro.

-¿Y si le llamase Peter Jackson de nuevo para hacerlo? ¿Volvería a hacer la maleta y a trasladar su vida a Nueva Zelanda?

-No sé si lo haría... Probablemente sí, pero realmente no lo sé. En fin, me gustaría.

-En su magnífica web, por cierto, comparte espacio con su mujer, Fataneh, también ilustradora. ¿Es fácil la convivencia? ¿Existe un diálogo entre sus trabajos?

-Tendrías que preguntárselo a ella. Son trabajos muy distintos, aunque ella hizo props (objetos materiales) para El Hobbit.

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