El emperador hecho a sí mismo

María Signo ROMA

CULTURA

ALESSANDRO DI MEO | efe

Una exposición muestra los grandes gestas del «amado» Trajano

11 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Roma ha decidido homenajear por todo lo alto al Optimus Princeps con motivo de los 1.900 años de su muerte, y para ello ha inaugurado una gran exposición que lleva por título Trajano. Construir el Imperio, crear Europa. El lugar elegido es el Museo de los Foros Imperiales, dentro del gran complejo arquitectónico de los Mercados de Trajano, edificio que algunos consideran el primer centro comercial del mundo.

Con Trajano, el Imperio Romano alcanzó su máximo esplendor. Además, el mejor de los emperadores supo «llevar la felicidad a los romanos», según contó el historiador Plinio el Joven, y por ello el pueblo siempre lo amó y lo apreció. Nacido en Itálica (cerca de Sevilla) en el 98 d.C. Trajano fue el primer emperador extranjero, es decir no romano de nacimiento, así como el primero que no pertenecía a una dinastía imperial. El comisario de la exposición, el sobreintendente Claudio Parisi Presicce, alabó durante la presentación la capacidad de Trajano de «transformar sus campañas en un mecanismo de pacificación» y destacó cómo todas las riquezas obtenidas con la anexión de la Dacia fueron invertidas en iniciativas sociales a favor de la población. El recorrido muestra la vida excepcional de un hombre común que llegó a lo más alto del imperio gracias a su propios méritos y que obtuvo el apoyo del pueblo gracias a una buena administración y llevando a cabo obras de utilidad pública mientras en lo privado se rodeaba de un lujo muy discreto. Gracias a él se construyeron obras tan famosas e importantes como el puerto de Fiumicino y el Foro y la columna de Trajano, que hoy domina toda la zona de los Foros Imperiales.

Joyas para admirar

En siete secciones que empiezan por su muerte en Asia Menor, se hace un recorrido de lo que era la Roma de Trajano. Están presentes obras y objetos extraordinarios como la mano colosal y el perfil de una enorme cabeza que hasta ahora yacían escondidas en los depósitos del Museo de los Foros Imperiales. También es una oportunidad única para ver juntos fragmentos del friso del mercado pertenecientes a la colección de los Museos Vaticanos y del museo de Berlín y que se creían perdidos. Entre las estatuas, retratos y objetos de la vida común, destacan los yesos de la columna de Trajano realizados en 1861, que provienen del Museo de la Civilización Romana y en los que se pueden ver algunas de las construcciones más importantes de la época, como el puente del Danubio o el arco de Ancona. Llama mucho la atención el fabuloso collar de antiguas monedas de oro que la joyería Bulgari ha cedido para la muestra y que fue realizado en 1975 para revisitar la costumbre romana de lucir joyas elaboradas con monedas.