Sergio Dalma: «Nunca he dejado de lado mi ADN»

El cantante reconoce que ha sido enamoradizo, pero que no sigue a rajatabla lo que dice en sus canciones


Si aún no sabe que Sergio Dalma (Sabadell, 1964) es eterno, pregunte en su entorno y ya verá. El cantante tiene fama de ser un tipo encantador. Y es una fama merecida. Nos encontramos en un hotel de Santiago donde se aloja mientras graba para TVG. Por cierto, tiene recitales en Santiago (14 de abril), Vigo (1 de junio) y A Coruña (2 de junio).

-Estuvo firmando discos, ¿mucha gente?

-Pues sí. A pesar de que hace ya algún tiempo que salió. Me sorprendió la gente que vino. Eso es bueno. En Galicia, el público siempre ha respondido bien. A mí me encanta: la gente, la comida, el paisaje. ¿Que más se puede pedir?

-Es que usted siempre está ahí.

-Sí, ja, ja. Yo siempre digo que no quiero que sea el público el que me retire. He intentado disfrutar con lo que hago, entender a mi público y pensar en lo que les gustaría escuchar. Y parece que hasta ahora no ha fallado esa comunicación.

-Mi prima Rocío le sigue desde pequeña. Y sigue pendiente de lo que hace. ¿Tiene identificado a su público?

-Ha sido muy curioso lo que ha pasado con mi público. Yo empecé con veintipico de años, con lo que iba para un público adolescente. Hemos ido creciendo ellos y yo y veo que aquella gente sigue estando ahí, a veces con sus hijos, quizás por la matraca que han tenido en casa. Pero a raíz de las canciones de Vía Dalma se ha unido público más joven. Es muy bonito ver en un concierto cómo disfrutan dos o tres generaciones.

-Es que usted canta como aquellos italianos de los 70.

-Cuando hice mis primeras apariciones en radio y televisión muchas veces me decían: «¡Qué bien habla español este chico!», ja, ja. ¡Cómo no iba a hablarlo bien si soy de Sabadell!

-Y cuando era chaval, ¿también bailaba los lentos con estos temas italianos?

-Bailar pegados nació de ahí. Los que me hacían las canciones me pidieron que les contara alguna experiencia y yo les decía que cuando iba a la discoteca era algo patoso así que me quedaba en la barra a esperar los lentos para bailar. Y de ahí salió la idea para la canción.

-Ahora casi nadie sabe lo que son los lentos.

-Ahora el lento ha derivado en el reguetón.

-Dígame algo sobre el reguetón.

-Si hay tanto público que lo sigue, hay que respetarlo. Pero no es lo que yo escucharía normalmente.

-Se dice que Sting odia «Every breath you take» igual que otros artistas no soportan sus temas más famosos. ¿Odia usted «Bailar pegados»?

-No. Hemos hecho muchas versiones de esta y de otros temas como Esa chica es mía o Galilea, precisamente para tener la sensación de que siempre es una canción nueva. Nunca he dejado de lado mi ADN o la base de mi carrera, que son estas canciones.

-Le habrán dicho que esa canción ha sido clave en algunas parejas, incluso nacimientos.

-Sí, ja, ja. ¡Qué responsabilidad! Hasta me dijeron que hizo subir el índice de natalidad. Es bonito que pase esto, que sea una canción importante para algunas parejas, o que la usen como el baile de su boda. Todavía hoy me pregunto qué ingredientes tendrá para gustar tanto.

-Usted fue cantante de orquesta. ¿Sabe lo que es la Panorama?

-¡Hombre, yo he cantado con la Panorama! Empecé en orquestas, haciendo de todo. Fue un buen aprendizaje y nunca lo olvido. Desde luego, Galicia es una zona de grandes orquestas.

-Estará frito de que lo conozcan por la calle. ¿Hay algún sitio en el que pase inadvertido?

-Cuando voy de vacaciones a Francia, a Italia. Pero en Madrid uso el metro para desplazarme, voy al mercado... Si no quiero que me molesten, me quedo en mi casa. Que te reconozcan o te pidan una foto forma parte del trabajo.

-Canta mucho al amor, pero ¿se enamora mucho?

-Igual sí he sido enamoradizo, pero no sigo a rajatabla lo que digo en mis canciones, porque si no me habría cortado las venas, ja, ja. Con 53 años y algunas heridas de guerra, te lo tomas con otra filosofía.

-¿Qué le gusta hacer fuera del trabajo?

-Cuando viajo mucho busco rutinas que la gente odia. Estar más en casa, con mi hijo, los amigos. Me gusta una buena comilona con un buen vino. También soy un buen lector y cuando puedo me gusta desconectar y pasarme a la vida rural.

-¿Tiene tatuajes?

-No. No me atrevo. Mi hijo tiene varios y me anima a que me haga uno, pero me da algo de miedo. Tuve un pendiente en la oreja y pensé en ponerme uno en la ceja, pero no lo hice.

-Defínase en pocas palabras.

-Feliz, disfrutón, afortunado, trabajador, buen amigo, buen compañero.

-Una canción.

-Bella sin alma, de Richard Cocciante.

-Lo más importante en la vida.

-Disfrutarla, que es muy corta.

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