Xoel López: «No habría estado mal tocar con Bowie»

El artista coruñés acaba de recibir el galardón al mejor álbum pop en los Premios de la Música Independiente


Redacción / La Voz

Los dos somos de charlar en las cafeterías, en los bares. Donde fluye la vida, lo cotidiano. Donde surgen algunas de las cosas que inspiran sus canciones. Pero esta vez un problema geográfico nos obliga a conversar por teléfono. Lo hacemos solo unas horas antes de conocer la muerte de Prince. No sale en la entrevista. Lo hace otra estrella que dejó la tierra este año: David Bowie. Xoel López (A Coruña, 1977) está en Madrid. Hace unos días recibió ahí, donde vive ahora, el galardón al mejor álbum pop en los Premios de la Música Independiente por su trabajo Paramales. El cantante y compositor coruñés no es egoísta. Quiere extenderlo a todo el gremio independiente: «El premio a título individual no resulta importante para mí. Es un reconocimiento a nivel colectivo. Da igual que me lo den a mí o a otro de los nominados en esta categoría porque allí estábamos celebrando la buena salud de la escena independiente».

-¿Está creciendo bien el sector independiente en España?

-Lo está haciendo muy bien. Creo que cada vez es más saludable. Los grupos cada vez tocan mejor, cada vez suenan mejor, cada vez hay mejor infraestructura. Hay más productores, festivales... Quería celebrar el premio con toda la gente que hace que esto crezca.

-Paramales es un disco escrito después de haber estado en Argentina. ¿Qué implicó ese viaje para usted y qué tal lleva ahora la vuelta?

-Argentina supuso muchas cosas. Fue un cambio en su momento, un corte en mi carrera que me permitió tener más tiempo para pensar, para ir más despacio, para conocer mundo, gente, otras músicas, para poder desarrollarme de una manera plácida. Pude hacerlo porque antes había trabajado muy duro. Quizá noté que el tren iba muy rápido, me bajé y me fui a América. Pero fue hace bastante tiempo, fue una etapa preciosa. Luego decidí volver y de esa vuelta nació Paramales.

-Hay canciones que ha compuesto a lo largo de su dilatada carrera como Buenos Aires que le han llevado tiempo. Año y medio en ese caso. ¿Cómo es su proceso creativo?

-La verdad es que no sé el número de canciones que he escrito. Hay procesos totalmente antagónicos. Esa canción la fui escribiendo poco a poco porque empecé a hacerlo por un taxista que me preguntó por qué estaba en Buenos Aires. No fue el único. Lo preguntó más gente en ese momento y fue como un detonante. Dije «bueno pues voy a escribir una canción sobre por qué estoy aquí. De paso me aclaro un poco». Pero no creas que encontré muchas respuestas. Era algo mucho más complejo de lo que pensaba.

-A veces uno no sabe por qué hace una cosa. La hace y punto.

-Claro porque a veces resulta un enigma incluso para nosotros los creadores de canciones. Otras veces aparecen de golpe, a la primera. Hago muchas durante todo el año. Muchas ni me planteo grabarlas porque creo que no tienen calidad suficiente, pero me parece bien hacerlas. Creo que tiene más que ver con una satisfacción personal y un desahogo. Una especie de equilibrio que encuentro en el hecho de componer, de escribir, de musicalizar mis sentimientos. Creo que cada uno lo hace a su manera. En grandes conversaciones de café, escribiendo un libro o pintando un cuadro. En mi caso tiré por las canciones, pero está claro que tenía necesidad de salir, de dar rienda suelta a ese mundo emocional. De hecho, llevo componiendo desde los catorce o quince años.

-David Bowie escribió en 1971 una canción para Bob Dylan. ¿A quién escribiría usted una?

-Escribí una canción a Caetano Veloso que está en un disco de Deluxe. Se llamaba Caetano Veloso y era mi pequeño homenaje a un grande de la canción. La escribí después de ver un documental en A Coruña. Tenía veintipocos años. Pensé que era un buen espejo en el que mirarse. Pero podría escribir canciones a mucha gente, al propio David Bowie.

-Hasta podrían haber dado un concierto juntos.

-No habría estado mal.

-El otro día una de sus fans me confesó que le gusta más su directo que los discos.

-Es un piropo porque un directo es un contacto mucho más puro, es una comunión mucho más profunda. Es muy bonito eso. Me dedico a la música por el directo realmente. Luego un disco lo grabas porque forma parte de la misma maquinaria. No quiere decir que en un disco no puedas sentir cosas tremendas. Un ejemplo es que escuchando música en casa disfruto como un enano, pero en directo es algo más.

-Pongamos que hay un incendio y tiene que salir de casa corriendo, qué disco rescataría. (Risas)

-¡Que chungo! Me quemo con mis discos no es una respuesta válida ¿no?. A ver... ya que estamos digo Hunky Dory de David Bowie. Es uno de mis diez o veinte favoritos.

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