El Gobierno rechaza su clasificación como patrimonio cultural
30 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El Gobierno portugués archivó el proceso de clasificación como patrimonio de las 85 obras de Joan Miró que pasaron a manos de empresas públicas tras la nacionalización del Banco Portugués de Negócios (BPN). Según publicó ayer en el boletín oficial luso, la Dirección General de Patrimonio Cultural (DGPC) firmó el archivo de los dos procesos de clasificación solicitados por la secretaría de Cultura, que corresponden a trece obras de la empresa Parups y otras 72 de Parvalorem.
El secretario de Estado de Cultura, Jorge Barreto Xavier, pidió en julio a la agencia estatal que determinase si las piezas podían considerarse patrimonio nacional, lo que impediría la venta de la colección como el Gobierno había pretendido.
Las 84 pinturas y una escultura del artista catalán iban a ser subastada en Londres por orden del Gobierno portugués, pero las incertidumbres legales llevaron a la casa Christie?s a anular la puja en dos ocasiones.
La Fiscalía portuguesa solicitó a los tribunales que no permitiese la venta debido a supuestas irregularidades en el proceso de la operación y de salida de las obras al extranjero.
El Estado luso afirmó en diciembre de 2013 que iba a vender el acervo artístico, gestionado por el Estado luso desde el 2008, cuando el banco al que pertenecía fue intervenido por riesgo de quiebra.
El anuncio despertó fuertes críticas tanto de la comunidad artística como de la oposición de izquierdas, que consideraban el precio de venta por debajo del valor de mercado y una pérdida patrimonial para el país.
Campaña cívica
Un movimiento cívico lanzó una campaña pública a través de Internet para paralizar la venta de la colección y consiguió reunir cerca de 10.000 firmas. Los impulsores del movimiento recuerdan que el acervo de Miró nunca ha sido expuesto en Portugal pese a que llegó a suelo luso en el 2006, y consideran que el valor que se prevé encajar con su enajenación (en torno a 35 millones de euros) es inferior al que se podría obtener si las obras se vendieran de forma individual.
El Gobierno luso, de signo conservador, defiende sin embargo que la mejor solución es vender este patrimonio debido al elevado coste que supone su manutención.
En abril, el millonario angoleño Rui Costa Reis ofreció pagar 44 millones de euros para adquirir la colección y luego exponerla durante 50 años en Portugal.