«El rey león» ya ruge en español

Luís Pousa Rodríguez
LUÍS POUSA MADRID / ENVIADO ESPECIAL

CULTURA

Una producción de diez millones lleva a escena la película de Disney

30 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Faltan solo unas horas para el preestreno ante la prensa nacional de El rey león, pero Julie Taymor, directora del musical que durante quince años se ha mantenido en la cartelera de Broadway, todavía pide unos retoques en los tonos de las máscaras que lucen los protagonistas.

Tras un éxito inapelable en los escenarios de Nueva York, Londres o Berlín, la producción basada en el largometraje de la factoría Disney (del que conserva las canciones de Elton John) aterriza en la Gran Vía madrileña traducida al castellano. «La idea es permanecer en España al menos durante dos o tres años para amortizar la inversión, pero esa era también la previsión en Alemania y allí la obra lleva ya diez años en cartel», apunta Quique Comyn, de la productora Stage.

Incluso en Tokio la historia de cómo el pequeño Simba se enfrenta al inevitable salto a la vida adulta ha triunfado en su versión musical. Aunque, eso sí, con algún retoque sobre el libreto original. «Japón es el único país en el que no se ha podido contar en escena con el coro sudafricano que está en todas las producciones de la obra, porque se constató que el choque cultural era demasiado fuerte y se ha tenido que recurrir a cantantes japoneses», aclara Comyn.

Instantes antes de que se alce el telón, Julie Taymor, que entre sus últimos retos ha asumido reconducir el polémico y multimillonario montaje de Spiderman en Broadway, accede a charlar brevemente con la prensa para explicar las claves de su Rey león. «En esta obra en realidad volvemos al origen mismo del teatro, a su espiritualidad», señala Taymor, que subraya que por esa búsqueda de «lo esencial» se ha renunciado a fórmulas como la proyección de imágenes y se prefiere que el espectador «vea simultáneamente al actor como persona y como animal identificado por una máscara que luce sobre la cabeza pero que no le cubre el rostro». «Es una forma de subrayar que esto es teatro, no cine, porque creo que el público no es estúpido y no necesita que le demos todo masticado. Basta con sugerir», añade la directora de un espectáculo decididamente multicultural. «El rey león cuenta la historia universal del hijo pródigo, y se inspira en las culturas de los cinco continentes», resume Taymor.

Una pieza de orfebrería teatral en la que prima el trabajo colectivo

El musical no tiene por estos pagos el prestigio que sí posee entre el exquisito público anglosajón. En Broadway o Londres es un género más dentro de la rica oferta escénica de sus teatros. Pero en España, tal vez por la carencia de una programación habitual fuera de los circuitos de Madrid y Barcelona, todavía se mira el musical por encima del hombro y con ciertos prejuicios que incluso se extienden a su formato cinematográfico. Tal vez esta producción de El rey león contribuya a espantar estas inercias y pedanterías, porque si algo aporta el montaje es el reencuentro con las formas primitivas del teatro al apelar a la antigua y muy eficaz combinación entre escenografía, estética, música, interpretación y canto.

Durante estas dos horas y media de espectáculo -quizás la única pega que se pueda poner al mismo sea esa duración algo excesiva- sobresalen David García, que da vida al pequeño Simba, Sergi Albert en la piel de Scar (los malvados siempre tienen su plus), Brenda Brinzo Mhlongo como Rafiki (que imprime a la obra un arranque prodigioso con su voz llenando hasta el último rincón del teatro) y los divertidísimos (y no tan secundarios) Esteban Oliver (Zazu), David Ávila (Timón) y Albert Gracia (Pumba). Sin olvidar, claro, el papel crucial que desempeñan los músicos, el coro y los bailarines, que mantienen vivo hasta el último aliento el ritmo de esta pieza colectiva de orfebrería teatral.