El poder de la pintura y las armaduras

Alejandro Posilio

CULTURA

El Prado reúne por primera vez en una exposición dos de los símbolos que utilizaban los Austrias españoles para publicitar por todo el mundo su prestigio y poderío

11 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Museo del Prado ha reunido, por primera vez en la historia, dos de los elementos que los reyes españoles del Renacimiento utilizaban para difundir su prestigo y poderío: la pintura y la armadura. Ambas, junto con los tapices, servían de soportes para la propaganda de las dinastías y los imperios, representando el poder de la Monarquía de los Austrias.

Y esto es lo que se puede comprobar en la exposición El arte del poder. La Real Armería y el retrato de la corte, que la pinacoteca madrileña ha abierto para disfrute del público que quiera deleitarse con 35 obras de grandes maestros, como Rubens, Tiziano o Velázquez, y 31 piezas de la Real Armería de Madrid, la mejor del mundo, junto con la de Viena.

El Prado, Patrimonio Nacional y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales han reunido los tesoros más preciados del período más esplendoroso de la monarquía española. Y por primera vez se pueden contemplar juntos el cuadro de Tiziano de Carlos V a caballo en Mülhberg, junto con las impresionates armaduras que lucen en la obra el emperador y su caballo. Estos vestidos de acero son obra de Desiderius Helmschmid, uno de los armeros más importantes del siglo XVI, que, junto con Wolfgang Grosschedel, fueron los líderes de esta actividad artística. Gracias a la conquistas españolas, ambos trabajaron para la corona. Y para ratificar su valor, los cuadros costaban unos mil ducados de la época, frente a los tres mil de la armadura.

La exposición inició su recorrido a finales del otoño en la National Gallery de Washington (EE.?UU.), donde fue vista por 250.000 personas, y tuvo que prorrogarse un mes más debido a su éxito. Ahora se puede disfrutar en Madrid hasta el 23 de mayo, previa compra de las entradas con fecha y hora previa de visita, pues se ha querido que coincidiera con la presidencia española de la Unión Europea. Hoy está más completa por la presencia de cuadros que no pueden abandonar el museo por su valor y delicadeza.

Aunque fue Felipe el Hermoso el primero que se hizo pintar con armadura, fue su hijo, Carlos V, el que dio importancia a esta actividad, seguida después con menos entusiasmo por su primogénito, Felipe II, y recuperada en parte por sus descendientes, Felipe III y Felipe IV.