Praga, una ciudad hermosa y muy codiciada

NANI ARENAS

CULTURA

La capital checa ha dejado atrás las invasiones militares para recibir la llegada de turistas que buscan belleza

07 may 2009 . Actualizado a las 18:29 h.

Franz Kafka la definió como una ciudad que «te atrapa, te envuelve en su abrazo y luego se niega a dejarte marchar». Es así. La vieja Praga es una urbe guerrera, curtida con las peripecias de la historia que le ha tocado vivir en los últimos años. Sus calles han visto desfilar a ejércitos de media Europa y, por su estratégica situación geográfica, la capital de la República Checa ha sido siempre un bien codiciado. Pero Praga ha sobrevivido. Si nos centramos en su pasado reciente hay tres momentos que destacar: el año 1939, cuando el Ejército alemán entró en Bohemia y acabó con el estado checo; el 1945, cuando el Ejército ruso llegó a Praga y la URSS se hizo con el poder ?ese dominio duró hasta 1989, cuando cayó el régimen comunista y el escritor y político Vaclav Havel asumió la presidencia del país?; y, por último, enero de 1993, cuando nació la República Checa.

CÓMO LLEGAR

Vía Madrid

La oferta para volar a Praga es abundante, aunque nunca en vuelos directos desde Galicia. Entre las compañías más recomendables destaca Czech Airlines, con tarifas de ida y vuelta, desde Madrid, a partir de 301 euros. La mejor oferta al cierre de este suplemento era de la suiza Swiss, con precios desde 180 euros ida y vuelta entre Madrid y la capital Checa. Más información y reservas en: www.czechairlines.com y www.swiss.com

QUÉ VER

De todo

Praga es ciudad para el paseo. Desde el primer momento, se percibe la huella de los tres pueblos que han vivido en sus calles: el checo, el alemán y el judío. Rebosa iglesias y monumentos y ha recibido cientos de apodos: la ciudad de las cien cúpulas; la ciudad dorada, el París del Este... todas ciertas. Cúpulas hay, quizá no cien, pero es fácil que la cifra se haya quedado corta. Ciudad dorada... sí, sobre todo al atardecer, cuando las cúpulas relucen. Y París del Este también, no solo por la belleza de sus monumentos, sino también por su fuerza intelectual.

El mejor punto de partida es Nove Mesto (la Ciudad Nueva), donde reina la plaza de Wenceslao. Esta plaza-avenida es el corazón de la vida moderna de Praga, donde se mezclan turistas con locales, cines con hoteles, casas de cambio de moneda con tiendas de moda de marcas baratas. Fue también escenario de importantes momentos en la historia del país. Muchos recordarán aquellas imágenes de tanques soviéticos bajando por la calle... Sí, fue en 1968 cuando los rusos decidieron poner fin a la llamada Primavera de Praga, un movimiento intelectual antisoviético que por aquellos años ya empezaba a cobrar demasiada fuerza. Una placa y unas flores situadas frente a la escultura ecuestre de Wenceslao recuerdan aquel momento histórico en el que perdió la vida un estudiante, Jan Palach, quien se inmoló, en 1969, en protesta contra la ocupación de las tropas del Pacto de Varsovia. Veinte años después, en 1989, la misma avenida acogió una manifestación que fue brutalmente reprimida, pero que fue el primer paso de la Revolución de Terciopelo, fiebre que terminó con el régimen comunista.

Dejamos la historia para sumergirnos en calles medievales que evocan tiempos lejanos. Como Stare Mesto (la Ciudad Vieja), repleta de edificios barrocos y góticos cuyas fachadas muestran la riqueza de antiguas familias de nobles, artesanos y mercaderes. Especialmente bella es la plaza de Staromêtská, donde los ojos se marean ante tanta belleza: la fantástica iglesia de Nuestra Señora de Tyn con sus torres dignas de los imagineros de Disney; la torre gótica del Palacio Municipal con su famoso reloj astronómico... una mezcla de estilos que, curiosamente, combinan de maravilla y dotan a la plaza de personalidad. Sentarse en una terraza y disfrutar de todo el conjunto es un placer. De la plaza parten también algunas calles famosas como Celetná, donde cuentan los lugareños que «todas las noches a las cinco, Kafka vuelve a su casa con su galera redonda y de traje negro»... Esta misma calle, que es una de las más antiguas de la ciudad, lleva directa a la torre de la Pólvora y a la Casa del Pueblo, sin duda, el edificio art nouveau más bello de Praga. En Staromêtská nace también la calle Parizska, hoy llena de tiendas carísimas y que lleva directa a Josefov, el barrio judío. Es este el momento de tomarse un tentempié y coger fuerzas. Aún queda por delante la zona del otro lado del río Moldava. Para llegar es necesario cruzar el puente de Carlos, atravesamos Malá Strana, subimos por Nerudova y llegamos al castillo Hradcany, en la zona alta, donde se encuentran, ocultos entre murallas, monumentos increíbles como la románica basílica de San Jorge o la catedral de San Vito, de cuya plaza sale el liliputiense callejón del Oro, donde también vivió Kafka.

MONEDA

Corona checa

La República Checa pertenece a la UE, pero no a la zona euro. Su moneda es la corona checa (1 euro equivale a 27 CZK).