Ourense está revolucionada desde hace varias semanas. Por la planta baja del Liceo pasaron más de mil personas (de todas las edades) deseosas de poder incluirse en la lista de figurantes de la película. Requisitos para los chicos: poco altos (por la época) y pelo corto. Para las chicas: nada de tintes. Pero hubo para gente mayor y para niños también (estos, los más). Al final serán 420 las personas que participarán como figurantes en Los girasoles ciegos ; a los que se unirán 20 actores y 20 técnicos gallegos. José Luis Cuerda se acordó ayer de la figuración. Les dio las gracias por participar e indicó que, como otros trabajos en este país, este está también muy mal pagado (alrededor de 36 euros por 10 o 20 horas de trabajo) y puntualizó: «Es bueno que sepan que de 10 o 12 horas de trabajo al final lo que se ve dura como mucho un minuto y medio». Entre risas comentó: «¿Qué va a pasar?, que al que le guste el cine le va a gustar menos».
Una mujer de conselleiro
Serán gente que pasea por las calles de la ciudad y desempeñarán todo tipo de oficios, desde tirar de un carro a trabajar como afiladores o en un puesto de helados.
Alguno de los elegidos, al tiempo que los actores presentaba la película, realizaban pruebas de vestuario (en la foto) y de peluquería. Maribel Verdú se sorprendió, entre risas, al observar cómo un ourensano de largos tirabuzones se quedaba sin pelo simplemente para tener la oportunidad de participar en el proyecto. «Ahora casi todo Ourense está rapado para la película. Los bucles de este chico los vamos a guardar para que nos den suerte», bromeó la actriz.
Habrá caras conocidas en Ourense, como la del alcalde de Leiro, que vestido de cura le dará una patada a un balón, o la de la mujer del conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, María Josefa Pérez, que «se vestirá y aparecerá de figurante», informó el director, amigo íntimo de la pareja.
Las calles de la ciudad -las del casco antiguo- en donde se desarrollará la película han comenzado su transformación. Desde hace una semana un equipo técnico trabaja montando arcos y puertas de escuela; cambiando escaparates -con el consentimiento de sus propietarios- y retirando carteles. Todo para que las estrechas calles ourensanas parezcan salidas de la posguerra. José Luis Cuerda agradeció a los comerciantes de la zona su apoyo e indicó que la orografía del casco antiguo es ideal para rodar la película. «Tiene soportales, muchos desniveles, alturas y bajuras. Es un paisaje desequilibrado», explicó.
Serán tres semanas de rodaje en Ourense y cinco en Madrid, «porque en Madrid lo que se va a hacer es reproducir Ourense. Serán los interiores, que los haremos ourensanos. El que vea la película verá que transcurre todo en Ourense», explicó Cuerda.