Un paraíso de aguas cristalinas

Redacción digital

CULTURA

Óscar Vázquez

Las Islas Cíes ofrecen un paisaje único Las Cíes son Parque Natural desde 1980 y tienen todos los ingredientes para unas vacaciones tranquilas, gozando de la viva naturaleza.

26 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

No hace falta ir a una isla griega o a un paradisíaco lugar del Caribe para poder disfrutar de un paraje idílico en el que navegar por aguas cristalinas. Este lugar tranquilo lo encontramos en las Islas Cíes y su precioso parque natural. Situadas frente a Vigo, son un remanso de paz cuya naturaleza salvaje y playas de ensueño cautivan a quien las visita por su blanca arena, aguas transparentes y escarpados montes, habitados por miles de aves marinas. Las islas El pequeño archipiélago lo forman tres islas. Las conocidas como isla de Monteagudo y de San Esteban están unidas por un pequeño puente y por la propia arena de la playa. El muelle de pasajeros está situado en un punto céntrico entre estas dos islas, lo que permite visitar las dos. La otra isla, denominada San Martín o del Sur, no tiene servicio de viajes y sólo llegan los que disponen de una embarcación privada. Las islas tienen zonas con orografías muy contrastadas. La parte situada frente a la ría está formada por playas de blanca y fina arena regadas con aguas de transparencia cristalina. Su posición protege a la ciudad de Vigo de la furia de los vientos y oleajes Atlánticos. La zona posterior, la que mira hacia al Océano, carece de playas y se compone de abruptos acantilados verticales, que forman enormes cavernas marinas. Esta parte es de más difícil acceso y sólo visible desde miradores. Las cavidades rocosas sirven de refugio a 22.000 parejas de gaviotas, la mayor colonia del mundo de esta especie. Parque Natural desde 1980 Las Cíes son Parque Natural desde 1980 y tienen todos los ingredientes para unas vacaciones tranquilas, gozando de la viva naturaleza. No existen hoteles ni siquiera un establecimiento de turismo rural. Si se quiere pasar allí la noche lo hay que hacer al aire libre en el único establecimiento autorizado: el camping de la isla Monteagudo, que está a un kilómetro del embarcadero de pasajeros. Miles de visitantes Cada día se juntan en verano unas 3.000 personas, entre las que están acampadas y las que sólo pasan un día. La presencia humana es evidente y en todas partes hay gente realizando las distintas rutas o bañándose en las blancas playas. Los fines de semana aún se concentran más visitantes, hasta completar los límites que marca la ley.