En busca de un local en A Coruña para dar respuesta al incremento de personas con trastornos alimentarios: «Las redes sociales no han ayudado absolutamente nada»
VIVIR A CORUÑA
Una donación de Inditex y sus empleados permitirá a la asociación de bulimia y anorexia (ABAC) trasladarse a un espacio donde puedan atender casi al triple de los 150 pacientes que tratan en la actualidad
07 abr 2025 . Actualizado a las 15:24 h.Hay un pequeño local en el barrio de las Flores de A Coruña donde a diario entran jóvenes y mayores para superar su trastorno de conducta alimentaria (TCA). Algunos solo pasan un rato con la terapeuta que los trata, mientras otros también hacen uso de un comedor terapéutico que, en la actualidad, cuenta con 25 plazas. El espacio es lo suficientemente acogedor como para que los pacientes puedan olvidarse de por qué están ahí. Pero también se trata de un lugar pequeño que no puede dar respuesta a la demanda real de casos que podrían atender en la Asociación de Bulimia y Anorexia de A Coruña (ABAC), el único dispositivo privado que opera en Galicia como centro de día para personas que sufren algún tipo de TCA.
La entidad recibirá una inyección de 861.856 euros gracias a una donación de Inditex y sus empleados, que recaudaron parte de este dinero en un mercadillo realizado en la sede de este gigante textil, en Arteixo, durante el período navideño. Como explica Fátima Pérez, directora de ABAC, con este dinero podrán comprar un local más grande para tratar a esas personas que, en la actualidad, no están recibiendo ayuda especializada. «Ya estamos mirando, porque necesitamos un espacio de unos 500 metros cuadrados que esté bien ubicado para que los pacientes ganen calidad de vida. Nuestra intención es poder tratar al doble o el triple de pacientes que tenemos tanto en consulta como en el comedor terapéutico».
Reconoce que, por como están los precios, tendrán que pedir también alguna ayuda para la reforma de la nueva sede. «Para nosotros es fundamental, por ejemplo, que las salas estén aisladas y no se escuche nada para que los pacientes puedan tener sus conversaciones privadas. Además, tiene que ser un lugar accesible para personas con movilidad reducida».
En la actualidad, ABAC cuenta con un equipo de psicólogas, una nutricionista, una psiquiatra, dos educadoras sociales y un licenciado en actividad física que tratan a 150 pacientes «que llegan de toda Galicia e incluso de comunidades limítrofes». La idea es que con el nuevo local se amplíe también la plantilla y se pueda «duplicar o incluso triplicar el número de pacientes», también los que pasan por el comedor terapéutico.
Si los TCA hubieran remitido, nada de esto sería necesario. Pero esta es una realidad que se vislumbra todavía muy lejana. De hecho, Pérez recalca que en la pandemia aumentaron los casos de TCA diagnosticados, y «que siguen in crescendo». «Aunque los más conocidos son la bulimia y la anorexia, hay muchos tipos de trastornos vinculados a la alimentación y, además, vemos que cada vez se debuta antes», tanto que el 30 % de los pacientes que tienen en ABAC son menores de 18 años. El contexto socio-económico, cultural e incluso tecnológico influye en este tipo de trastornos, tanto que como aclara Pérez, «las redes sociales no están ayudando absolutamente nada. No puede decirse que sean un factor clave en el incremento de casos que tenemos, pero sí que muchas veces es un desencadenante».