El edificio de La Terraza, bien de interés cultural

La Xunta destaca que se trata de «un ben sobranceiro» y regula el flujo de visitantes

Edifiio de La Terraza, en Sada.
Edifiio de La Terraza, en Sada.

Sada

El Consello da Xunta dio luz verde este jueves a un decreto por el que se declara bien de interés cultural (BIC) el edificio de La Terraza, de Sada, como bien inmueble con la categoría de monumento. Dice la Xunta que se trata «dun ben sobranceiro de Galicia polos seus valores culturais» y que representa «un caso único de conservación entre os inmobles modernistas desta tipoloxía e función, de asueto e lecer, na comunidade autónoma». El expediente fue incoado en abril del 2018 y, en el proceso, contó con informes favorables del Consello da Cultura Galega y de la Real Academia Galega de Belas Artes.

 A partir de la publicación de este real decreto en el Diario Oficial de Galicia, La Terraza contará con un régimen que implicará su máxima protección y tutela, por lo que su uso quedará subordinado a que no se ponga en peligro el monumento. Este régimen también implica -dice la Xunta- «o acceso de visitantes nun número mínimo de catro días ao mes durante, polo menos, catro horas ao día».

La Terraza es un testimonio único y singular de los pabellones o quioscos modernistas típicos de los años veinte. Se comenzó a construir en 1912 en el relleno del paseo de Méndez Núñez, de A Coruña, sobre un diseño (probablemente) del arquitecto Antonio López Hernández. Fue trasladada a la playa urbana de Sada entre los años 1919 y 1920.

El lenguaje arquitectónico empleado combina la versatilidad de un espacio diáfano con el uso de un estilo radical, urbano y actual, enlazado con la tendencia europea de la época y con el claro objetivo de diferenciarse de la arquitectura histórica y de la institucional. Estos quioscos resultaban instalaciones innovadoras -recuerda la Xunta-,  tanto en la tipología arquitectónica, constructiva o funcional, como en la ornamental.

La Terraza sadense está construida principalmente en madera y vidrio, con formas y colores típicos del modernismo, con sus formas y colores. El concepto es esbelto, ligero, abierto y luminoso, y la decoración, profusa en adornos geométricos estilizados y voluptuosos. A medida que variaron sus usos -siempre sociales y de ocio- el edificio fue evolucionando y ampliándose, incorporando incluso un salón de baile diáfano, rodeado de paneles acristalados de colores vivos. Esas modificaciones realizadas a lo largo de su historia «non deturpan os seus valores e a súa singularidade», destaca la Xunta.

José Ramón Soraluce: «La Terraza está espléndida, pero es una abuelita de la historia del arte»

Dolores Vázquez

El especialista estima que el monumento requiere cambios entorno, para que no linde con una carretera

José Ramón Soraluce Blond (Ceuta, 1946), catedrático de Composición Arquitectónica de la UDC y experto en patrimonio, se congratula de que La Terraza de Sada, cuya evolución analizó junto a la arquitecta Laura Bouza, logre finalmente el reconocimiento de bien de interés cultural (BIC).

-¿Cuál es su análisis sobre el estado de La Terraza?

-La Terraza tiene un valor en sí mismo, al margen del estado en el que se conserve. Históricamente se declaraban BIC monumentos que estaban en vías de desaparición, precisamente para protegerlos. Es un edificio muy frágil, que tenía los años contados cuando se construyó y, sin embargo, ha resistido un siglo y esto quiere decir que requiere todo el apoyo que le pueda prestar la sociedad y, realmente, la Administración.

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