José Ramón Soraluce: «La Terraza está espléndida, pero es una abuelita de la historia del arte»

El especialista estima que el monumento requiere cambios entorno, para que no linde con una carretera

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A Coruña / la voz

José Ramón Soraluce Blond (Ceuta, 1946), catedrático de Composición Arquitectónica de la UDC y experto en patrimonio, se congratula de que La Terraza de Sada, cuya evolución analizó junto a la arquitecta Laura Bouza, logre finalmente el reconocimiento de bien de interés cultural (BIC).

-¿Cuál es su análisis sobre el estado de La Terraza?

-La Terraza tiene un valor en sí mismo, al margen del estado en el que se conserve. Históricamente se declaraban BIC monumentos que estaban en vías de desaparición, precisamente para protegerlos. Es un edificio muy frágil, que tenía los años contados cuando se construyó y, sin embargo, ha resistido un siglo y esto quiere decir que requiere todo el apoyo que le pueda prestar la sociedad y, realmente, la Administración.

-¿Cuál es la intervención que considera más urgente?

-El proyecto de Xosé Luis Martínez [que realizó un trabajo sobre el inmueble] ya lo indicaba: La Terraza es un edificio hecho de madera, un material vivo, y es necesario estar permanentemente restaurándolo.

-¿Más allá de la restauración, entiende que había que actuar en el entorno?

-Lo más urgente es su propia estructura y conservación. Pero al ser BIC todo lo que hay en su entorno deberá ir modificándose y adaptándose para protegerla y darle un énfasis mayor.

-¿Coincide en que el tráfico es una amenaza?

-Sí, es un problema, y tendrá que resolverse a medio o largo plazo, La Terraza requiere un entorno tranquilo. No puede ser un edificio al borde de una carretera como es en la actualidad.

-¿Para usted el BIC llega tarde?

-No es que llegue tarde, por fin llega.

-¿Es comprensible la tardanza?

-Las declaraciones de BIC tienen una complejidad administrativa grande y La Terraza ha sido un edificio que ha estado en la frontera de la declaración durante mucho tiempo, pero pasados cien años de su construcción ha superado todas las formalidades para que sea declarado monumento.

-El trabajo «Las siete terrazas de Sada» era una revisión de las distintas fases.

-Sí, de las transformaciones histórica que ha sufrido.

-¿Estamos en la peor?

-La Terraza está espléndida, está ahí, pero es una anciana, una abuelita de la historia del arte.

-En la evolución que tuvo el inmueble, ¿qué queda del original?

-Ningún monumento está exactamente igual que se proyectó y menos aquellos que están construidos con materiales frágiles, como La Terraza, que es una estructura de una ligereza extraordinaria, de madera, de cristal y elementos metálicos muy finos y eso ha requerido en distintas ocasiones hacer modificaciones. El mero hecho de que a lo largo del tiempo haya sufrido toda una serie de avatares ha obligado a introducir cambios, y en un estudio que se hizo recientemente se vio que la original tenía solo un piso. Cuando estuvo en A Coruña se levantó la segunda planta y el Ayuntamiento rechazó la ampliación, cuando se prohibieron los quioscos de madera tras un incendio en uno de ellos. Antes de destruirlo se tomó la feliz idea de trasladarlo y se le hacen cambios estructurales, se cambian las puertas, se quitan las escaleras laterales, se recompone, adaptándolo al nuevo emplazamiento. Los edificios son la suma de todos los percances que han sufrido a lo largo del tiempo.

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