«Aquí queremos conciliar todas»

Los horarios a la «europea» son la apuesta de esta compañía formada íntegramente por mujeres

«Aquí queremos conciliar todas» Los horarios a la «europea» son la apuesta de esta compañía gallega formada íntegramente por mujeres

A CORUÑA / LA VOZ

Aseguran que es pura casualidad. Cinco mujeres conforman Parga Asociados, una consultoría dedicada al asesoramiento jurídico, fiscal, laboral y contable de Sada. Un equipo completamente femenino que un día decidió probar: ¿Qué sucedería si una empresa gallega aplicara los horarios de los que tanto alardean los países nórdicos? Aunque al principio había dudas, hicieron una encuesta entre sus clientes y luego anunciaron el cambio, no les ha ido mal. A las cinco de la tarde, aquí, cierran la puerta. «Abrimos de 8.30 a 17.00. Hemos descubierto que la franja del mediodía, tan extensa y poco explorada en España, es la más productiva. Somos más eficientes porque hacemos un parón reducido para comer. No solo no perdimos ningún cliente, sino que los hemos ganado. En el primer año de jornada intensiva aumentamos la facturación un 11 %. Este margen está creciendo poco a poco», apunta Marcela Parga, responsable de la consultora.

Esta medida es una de las que están detrás de su reconocimiento como Empresa Familiarmente Responsable (EFR), un sello que otorga la Fundación Más Familia y que está amparado por el Ministerio de Sanidad y Política Social. «Somos muy pocas las sociedades gallegas que cuentan con este certificado. Feiraco o la compostelana U.na Grupo son dos de ellas. Cada dos años tenemos que superar una auditoría externa, en nuestro caso corre a cargo de Aenor, que evalúa nuestro compromiso con la conciliación y cómo esto repercute en nuestros objetivos empresariales», explica Parga.

Han pasado ocho años desde que empezaron a aplicar la nueva política de horarios. Ellas han salido ganando, «tenemos más tiempo para nosotras», dice Marcela, pero también la consultoría. «La conciliación es una herramienta para ganar competitividad. En nuestro país se valora el presencialismo, pero dedicar mucho tiempo al trabajo no es trabajar. Valoro más la voluntad. Un empleado que concilia está más motivado y comprometido con la empresa que, por otra parte, gana valor ya que los mejores profesionales aspiran a que los fiche una compañía que los cuide», justifica. En su caso, optaron por aislarse de la tónica dominante. «Antes teníamos el típico horario partido y cerrábamos a las 19.00. Era lo que hacía todo el mundo. Pero, si sabemos que España no es precisamente el país más productivo, ¿por qué no cambiar de modelo? Fue así como empezamos a fijarnos en lo que se hace por Europa», cuenta.

Asesoran a otras empresas

Una de sus líneas de negocio es ofrecer soluciones que faciliten el equilibrio entre lo privado y lo profesional en las plantillas. «Hemos tenido pocos encargos para esto», reconoce.

Marcela lo atribuye a que «los jefes aún no entienden qué es conciliar. Uno me dijo que no necesitaba hacerlo porque no tenía ninguna empleada con hijos pequeños». En su propio equipo de consultoras, resalta, no todas son madres. «No hay que serlo para querer conciliar. El derecho al tiempo propio no depende de los hijos, es una necesidad personal. De las mujeres y de los hombres», apostilla.

En Galicia, la coyuntura demográfica obliga a muchos profesionales a buscar espacio para el cuidado de mayores a su cargo. Hay quien no tiene hijos, pero sí padres que atender. «Una compañera tuvo que ausentarse durante una época para estar con su madre. Ella insistió en llevarse el portátil y lo cierto es que fue más efectiva trabajando desde casa», recuerda Marcela.

Su situación, aunque enumera más ejemplos en la comunidad, es una isla en una cultura empresarial que está a años luz de equipararse a las condiciones laborales ya asimiladas en algunas de las principales potencias económicas del continente. «Tenemos que mirarnos menos al ombligo e imitar los casos de éxito», concluye.

Las jornadas continuas todavía son la excepción

Un 23 de marzo entró el vigor la Ley de Igualdad y desde octubre del 2016 es el Día de la Conciliación Familiar y Laboral. El PSOE puso como condicionante la coincidencia con la efeméride para apoyar la iniciativa del PP. Una propuesta que apoyó Ciudadanos y de la que se abstuvo Unidos-Podemos. Los morados alegaron que no hay nada de malo en un «día de», pero opinan que es insuficiente si no va respaldado de acciones reales. Las jornadas intensivas o el teletrabajo son dos de las demandas todavía minoritarias en el sector empresarial.

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