La víctima, de 69 años, perdió masa muscular del muslo por los mordiscos
30 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.María Elena Sánchez Canle, una vecina de 69 años del lugar de Souto, en la parroquia sadense de Carnoedo, acudió el miércoles por la mañana, como muchos otros días, a la finca de una vieja amiga próxima a su casa. La dueña le dejó las llaves cuando se trasladó a vivir con una sobrina y ella se hizo cargo de la finca, donde a veces cogía flores o frutas. Esta semana, sin embargo, lo único que la aguardaba tras el cierre era la presencia de dos intrusos: una pareja de perros de raza boxer que la atacaron hasta hacerle temer por su vida.
«Los dos perros fueron corriendo hacia ella. Primero se quedó quieta y luego intentó correr, pero ya se le echaron encima, comenzaron a morderle y la tiraron al suelo», relató ayer una de las hijas de María Elena, que permanece ingresada en el Chuac. Eran un macho y una hembra que se había colado en la finca desde una casa próxima y fue el primero quien más se ensañó con la mujer. «Ella se vio muerta y devorada», contó su hija, quien cree que fue providencial que el perro le mordiese la bota y le quedase enganchada en la boca, momento que María Elena aprovechó para huir.
Una vecina había acudido ya al oír sus gritos y un vecino que se acercaba en coche la llevó de inmediato al centro de salud, desde donde fue trasladada al hospital de A Coruña. A consecuencia de las mordeduras, la mujer sufre lesiones en el brazo derecho, en la pierna derecha y, sobre todo, en la pierna izquierda, donde perdió masa muscular. «Tiene el muslo izquierdo al descubierto», explicó con pesar su hija, que, tras hablar con los médicos, teme que no sea suficiente con realizarle el injerto previsto para recomponer el tejido dañado, una intervención que no se realizará hasta dentro de una semana aproximadamente.
El suceso, cuyas diligencias instruye la Guardia Civil de Sada y en el que también intervino la Policía Local, se produjo poco antes de las 12 del mediodía y poco después se identificó a la propietaria de los animales, una enfermera del Chuac que estaba de servicio cuando María Elena estaba en Urgencias y se acercó para interesarse por su estado. Su reacción fue de sorpresa, según la familia de la víctima, porque relató que los animales siempre se mostraron dóciles.
Los familiares de María Elena todavía no han presentado denuncia por el suceso, pero aseguran que la habrá en cuanto dispongan de un segundo informe médico sobre las lesiones. Su prioridad ahora es la mejoría de la víctima, que pasará al menos ingresada dos semanas. Lo fundamental en su estado es, según los médicos, evitar las infecciones, que no son infrecuentes al tratarse de mordiscos de animales.
«Mi madre se vio muerta y devorada», relató una de las hijas de la agredida