Pólvora mojada en la Diputación

El bipartito recibe un claro apoyo a su primer presupuesto con un PP conciliador, un García Seoane mudo y el alcalde de Oza apaciguado


A Coruña / LA Voz

Desde el cambio de mandato, los plenos de la Diputación han subido un peldaño en crispación, con la entrada de nuevas fuerzas dispuestas a ponerlo todo patas arriba, y el resquemor del PP por ser desalojado del gobierno en el que entraba el BNG con su plan de derribo endógeno de esta centenaria institución.

Pero justo ayer, cuando se debatía el presupuesto del 2016, con un montante de más de 175 millones de euros, el pleno se pareció más a una reunión de amigos. El alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, llamado a ser el azote del gobierno provincial, ni siquiera abrió la boca. El tedio de la sesión le hizo cerrar los ojos (si dormía o no solo él lo sabe), y durante la triunfante intervención del responsable de Economía, Antonio Leira, se afanó en dibujar un rostro muy parecido al del diputado socialista.

El pleno ya había comenzado cuando se sentó entre el público el alcalde de Oza-Cesuras, Pablo González. Su última visita a la Diputación se había zanjado con gritos al presidente Valentín González Formoso acusándole de reducir los recursos a su municipio. Pero, ya se dijo, era una reunión de amigos y el regidor no rompió la paz. Al contrario, se fue satisfecho tras escuchar la inclusión de un plan de 150.000 euros por su condición de municipio fusionado.

Pero aunque no hubo broncas sí circularon las puyas subterráneas. «Valoramos muy positivamente tener un presupuesto el 1 de enero, hay entidades locales que no lo van a tener». Era el dardo envenenado de Carlos Negreira contra los tres diputados de Marea Atlántica. Solo el PP se abstuvo, pese a su discurso conciliador con la única crítica de la falta de tiempo para estudiar un documento tan prolijo, algo en lo que coincidió con el portavoz de Marea, Daniel Díaz, quien pidió el compromiso del arreglo de la techumbre de las gradas del estadio de Riazor.

También hubo puyas por omisión. El representante del PSOE, Antonio Leira, hizo una «mención especial» a las corporaciones anteriores de la Diputación por dejar la deuda a cero, sin entrar a detallar que el PP se había cargado 93 millones de un plumazo por una cantidad mucho más modesta del equipo de Salvador Fernández Moreda.

El pleno se cerró con otra puya por omisión. Hubo que votar la renuncia de Diego Calvo. El alcalde de Oleiros alzó la mano con un comentario que no se entendió en la grada pero parecía decir que por él no iba a quedar.

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