Denuncian que en el mercadillo de Acea de Ama se vende ropa con teléfono escritos

Elena Silveira
elena silveira CULLEREDO / LA VOZ

CULLEREDO

Vecinos de Culleredo hallaron en el feirón ropa de sus hijos que habían depositado para su donación en contenedores

13 ene 2016 . Actualizado a las 11:06 h.

«Hace quince días dejé en un contenedor de Fonteculler una cazadora de mi hijo con su nombre, apellidos y un teléfono escrito con boli en la tela interior. Y el domingo pasado me la encontré a la venta en un puesto del mercadillo de Acea de Ama». Una vecina de Culleredo denunció este hecho ante la Guardia Civil porque considera que la empresa Insertega, encargada de gestionar la ropa de segunda mano que se deposita en los contenedores, no fue diligente a la hora de tratar y reetiquetar la ropa, quedando expuestos los datos de menores al público. Explica que no es la primera vez que esto ocurre y que ya hace tres meses detectó el mismo problema en el feirón. «Le indiqué al dependiente del puesto que eso no lo podían hacer, pero esta persona se enfadó y arrancó de malas formas las etiquetas de dos prendas de ropa», comenta.

Insertega vende ropa de segunda mano con el nombre y el teléfono de sus propietarios en el mercadillo de Acea de Ama, en Culleredo
Insertega vende ropa de segunda mano con el nombre y el teléfono de sus propietarios en el mercadillo de Acea de Ama, en Culleredo

En su denuncia también narra que llegó a contactar con otra persona cuyo teléfono figuraba en otra de las prendas de ropa y que se trataba de una mujer residente en Vigo que, después de usar una cazadora, se la dio a un familiar y este la depositó en uno de los contenedores que Insertega tiene en Riazor, en A Coruña. Amalia dijo que, por un lado, está sorprendida por el largo uso que tuvo esa prenda que era de uno de sus hijos, pero por otro lado destacó que su familiar se sintió «engañado» porque pensaba que la prenda iba a ser donada a otra persona que lo necesitara. «Al menos no es la imagen que da la empresa», comentó.

Manuel Álvarez, responsable de Insertega, indicó ayer que comprende el «malestar» o la confusión que pueden tener las personas que se consideran afectadas. Pero aclaró que son los propietarios de las prendas los que tienen que destruir los datos personales que constan en la ropa antes de depositarla en los contenedores. «Es lo mismo que ocurre con alguien que tira una factura o una carta del banco al contenedor. Uno se debe preocupar de hacer desaparecer esos datos si no quieren que se difundan». En todo caso, añadió que Insertega no es una oenegé, sino un gestor de residuos textil y centro especial de empleo con cinco personas con diversidad funcional contratadas. «En el 2015 gestionamos 10 millones de prendas y puede que se nos escape algo y si la responsabilidad es nuestra la podemos asumir, pero no engañamos a nadie. Una parte de la ropa es para donaciones y otra parte es para crear puestos de trabajo». El responsable de Insertega indicó que están pendientes de lo que les comunique al respecto la Agencia Española de Protección de Datos.