Las obras de reconstrucción de la Casa del Cura, cuyo proyecto pertenece a Andrés Fernández Albalat, afrontan su última fase con algunos meses de retraso sobre lo previsto. Tanto la fachada como la cubierta están prácticamente finalizadas, pero en el interior todavía quedan algunas zonas inacabadas, como las paredes o las escaleras. Amador Real, uno de los tres promotores, explica que no se dan prisa porque «nos importa más la calidad». «Cuando se termine, por lo menos que quede en unas condiciones óptimas», añade Real. Respecto a la polémica reconstrucción de la fachada, Real considera que «es la misma, pero mejorada». «El cambio es muy grande en la seguridad, pero la línea de la fachada es la misma», apunta el promotor.
Algunos vecinos de Panaderas valoran positivamente las obras. Amparo, la encargada de Paraguas Carballo, situado en el número 13 de esa calle, cree que «la parte de fuera es igual a como estaba antes, por dentro ya no sé como estará, pero antes había teja y ahora también».
Sin embargo, la presidenta de la asociación vecinal, Aure López, reconoce que no existe unanimidad entre los vecinos. «Unos dicen que mereció la pena numerar las piedras una por una, porque tienen un gran valor arquitectónico, pero para otros se podía haber hecho otra cosa. He oído comentarios de todo tipo. Pero a la inmensa mayoría le da exactamente igual». Real asegura que «cuando lo vea la gente se va a dar cuenta de que quedó igual». Durante este tiempo, las piedras permanecieron almacenadas, perfectamente numeradas y protegidas, en una finca del municipio de Culleredo. Para garantizar que la estructura resista el paso del tiempo, la promotora construyó durante estos tres meses unos cimientos sólidos para anclar las piedras protegidas.