Fátima Elías: «Aprendí tanto de símbolos que cuando llegué a San Amaro fue como leer código de "Matrix" en las piedras»

La autora presentará el libro «La voz de los muertos» el próximo día 9


A Coruña / La Voz

A su gusto, desde siempre, por las historias de cementerios, la Santa Compaña y otras leyendas, le sumó Fátima Elías (A Coruña, 1976) un curso en la Universidad de Seattle sobre simbología fúnebre en cementerios. Fruto de aquella formación y de muchos años de estudios y curiosidad acaba de ver la luz su libro La voz de los muertos, guía de símbolos olvidados de los cementerios, publicado por Reino de Cordelia. 

-¿De dónde le viene el gusto?

-Siempre me gustó mucho ese mundo, supongo que por influencia de mi abuela. En Galicia todos nos hemos criado con historias de la Santa Compaña. Cuando ella era pequeña, en Boiro, cruzaban el bosque de noche para ir a la feria, la veían venir y se echaban al suelo rodeados por un círculo de sal. Crecí con aquella historia, no con cuentos de Caperucita.

-¿De dónde provienen todos esos símbolos funerarios de los que habla en su libro?

-Recojo unos 200, y prácticamente todos proceden de la moda impuesta a finales del XVIII y principios del XIX en Inglaterra, desde allí se exportaron a todo el mundo y se pueden ver hoy en todos los cementerios históricos.

-¿Hay muchos en San Amaro?

-Muchísimos. Tras el curso en Seattle aprendí tanto de ellos que cuando llegué a San Amaro fue como leer código de Matrix en las piedras. 

-Póngame ejemplos de símbolos que se puedan encontrar allí y de sus significados.

-En San Amaro hay amapolas grabadas en panteones y lápidas. Se emplean desde el XIX y significa el sueño eterno o la sangre de Cristo. Frente al cementerio Inglés tenemos antorchas boca abajo, apagadas, son un recordatorio de que vamos a morir, un memento mori. También las hay boca derechas y encendidas, y su llama alude al alma. Las margaritas representan la inocencia y suelen estar en tumbas de niños. La rosa, dependiendo de su fase de floración, representa una edad. En San Amaro se ve una de la que sale una más pequeña: es de una mujer que murió de parto con su pequeño. También hay una columna rota: no está dañada, es así porque representa una vida truncada. 

-¿El significado de estos símbolos es igual en todas partes?

-Sí, es un lenguaje muy bonito y universal, que se perdió hacia los años 20, después de la primera Guerra Mundial.

-¿Y cuál es el que más le gusta?

-En el cuarto departamento hay dos manos que se saludan: representan a una pareja que se reencuentra en el cielo. En esas imágenes, quien tiene el pulgar por encima es quien murió primero. También hay una parecida en Betanzos.

-¿Ya no se emplean?

-No, pero merecía la pena recuperarlos. En San Amaro también hay libros que representan la Biblia, búhos que evocan a personas letradas, calaveras. Ahora en Inglaterra está de moda poner a Peter Pan en las tumbas. 

-¿Qué le recomienda a quién quiera entender San Amaro?

-Que se hagan con esta guía y vayan por el paseo central buscando los símbolos del libro y que después recorran el resto del cementerio. Hay mucho que ver. A mí una visita guiada me lleva como poco dos horas.

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