Un tropiezo en el corazón de A Coruña: aquí encontrarás las seis primeras Stolpersteine

Mila Méndez Otero
M. Méndez A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Mila Méndez

Las direcciones de seis deportados de la ciudad ya cuentan con esta insignia por las víctimas del Holocausto

30 abr 2024 . Actualizado a las 16:56 h.

«Esto es necesario para la gente joven. ¿Quién podría imaginarse que iba a ocurrir algo así, en el país de los poetas y pensadores?». Como suele hacer cuando un nuevo territorio se suma al movimiento que creó en Berlín en 1992, el artista alemán Gunter Demnig se desplaza hasta la localidad en cuestión y coloca con sus propias manos la placa de bronce sobre la acera. Suma ya 31 países en Europa. Y eso que sus rodillas, bromeó este miércoles en A Coruña, ya se van resintiendo. 

La primera Stolperstein que incrusta en Galicia, en la ciudad de A Coruña, es la que tiene grabada el nombre de Julio Martínez Arias, nacido en 1914 y gaseado en Gusen en 1941, con solo 27 años. Rodeado por una comitiva en la que no faltaban las gaitas ni representantes de la política local, los familiares de estas víctimas que durante tanto tiempo quedaron sepultadas por el silencio eran los protagonistas. «Es un día triste, para nosotros es un funeral, pero estamos emocionados, por fin mi tío tiene un duelo público», expresó Natividad, una de las sobrinas de Julio, delante la que fue la casa familia, en la calle Porta de Aires número 10. 

Leopoldo López Criado, Luís Ráfales Lamarca, Eduardo Sánchez García, Adrián del Castillo y Arturo García Lagares son los otros cinco coruñeses con una Stolperstein delante de sus domicilios. Para algunos, se desplazaron familiares desde Toulouse (Francia), así hicieron los sobrinos de Luís Ráfales Lamarca. En el caso de Adrián y Arturo no quedan, o no había descendientes. «Eran veciños da Cidade Vella, do Orzán, dos Castros...» enumeró Carmen García-Rodeja, la responsable en Galicia de la asociación Memoria Histórica (ARMH), detrás de esta iniciativa a la que se ha sumado el Ayuntamiento de A Coruña, el primero gallego que da este «emotivo e necesario» paso, defendió la alcaldesa herculina, Inés Rey.  

En un «día luminoso», definió García-Rodeja, Contxita López, sobrina nieta de Leopoldo López Criado, recordó como muchos familiares tardaron años en saber sobre el destino de los suyos, ante el mutismo de la dictadura, cómplice en estos traslados de los refugiados españoles en Francia a los campos nazis. «Durante anos non soubemos nada, só que o tío "marchara a Madrid". Non foi ata o 2015 cando descubrimos que pasou», destacó Contxita en su discurso, en la calle Santiago. A Leopoldo lo mataron, también en Gusen, un 3 de noviembre de 1941. Ella, un tío suyo y sobrino de Leopoldo y sobrinos bisnietos del deportado número 3.391 de Mauthausen vinieron desde Vigo para asistir al homenaje. 

El significado en castellano de Stolperstein (Stolpersteine en plural) no es otro que el de «piedra que hace tropezar». Esta era la meta del creador, pero no en el sentido literal. «No es que uno se caiga con ellas, sino que tropiezan en el corazón y en la cabeza», dijo Demning. Hace tres semanas se colocó la Stolperstein número 100.000. Con las de A Coruña, serán en total 17 más, las de los coruñeses deportados, que se irán instalando a lo largo del verano.

Ahora, los vecinos y visitantes ya pueden ver las seis primeras que están colocadas en las calles Porta de Aires, por Julio; en la calle Santiago, por Leopoldo; en la calle Varela Silvari, por Luís, en el Campo da Artillería, por Eduardo; y en San Andrés, en los números 169 y 38, por Adrián y Arturo.