El vandalismo de las pintadas solo generó 40 multas el año pasado en A Coruña

El Ayuntamiento reconoce ahora que se trata de un problema y anuncia medidas

Una de las numerosas pintadas que salpican el barrio de los Mallos
Una de las numerosas pintadas que salpican el barrio de los Mallos

A Coruña / La Voz

El gobierno local reconocía en el último pleno que las pintadas son un problema público. Las medidas que se pondrán en marcha contra lo que denominan «pintadas vandálicas» se deben a la presión social y a las reiteradas peticiones de vecinos y colectivos para que se limpien las fachadas de las urbe, especialmente en zonas sensibles, como la Ciudad Vieja, donde la suciedad de los muros resulta especialmente visible.

Ese tipo de vandalismo supuso el año pasado la apertura de 40 expedientes por parte de la Policía Local. La cifra es baja si se compara con otros años y si se tiene en cuenta que el consistorio, que durante meses minimizó el problema, lo considera ahora un tema relevante a atajar.

En el 2017 la cifra de sanciones llegó a las 46, fueron otras 40 en el 2016 y en torno a las 50 en los dos ejercicios anteriores. Es decir, la presión policial para atajar la suciedad de paredes públicas y privadas no subió en A Coruña durante el 2018, ejercicio en el que el gobierno local anunció diversas medidas, también sancionadoras, que incluían el trabajo de un equipo especializado en criminalística para dar con los autores de algunos de los grafitos más repetidos en la urbe.

Desde el día 16 de enero se podrá solicitar en el Ayuntamiento la limpieza de muros privados en zona Pepri, una medida que para la oposición llega tarde, después de más de tres años de inactividad. En el 2017 solo se actuó sobre 8.600 metros cuadrados de fachadas, dato que contrasta con lo hecho durante los ejercicios anteriores.

De imposible a posible

El gobierno local siempre argumentó que en A Coruña el problema radicaba en que la normativa impedía al Ayuntamiento actuar sobre propiedades privadas. Sin embargo, en el pleno del 14 de enero se anunció la puesta en marcha de modo inmediato de una campaña de limpieza en zona Pepri, tanto en bienes particulares como públicos.

Pese a que se cambió la ordenanza, esa campaña se llevará a cabo ahora utilizando la anterior normativa, todavía en vigor. El PP se preguntaba por qué lo que antes era imposible ahora lo es y lamentaba que no se hubiese actuado antes en la ciudad cuando se demuestra que sí se podía haber hecho.

El PSOE ponía el ejemplo de otras urbes, pero también de lo realizado en A Coruña en mandatos anteriores. Así, en la ciudad se limpiaron en el año 2006 32.800 metros cuadrados de muros embadurnados por los vándalos y en los dos ejercicios siguientes fueron más de 25.000 metros. En el 2010, después de esas campañas, la cifra bajó a poco más de 3.000 metros precisamente porque ya se había retirado lo más importante. En esos años, además, se puso en marcha un ambicioso plan de pintura de murales en lugares habitualmente tomados por los grafiteros.

El interés decayó en mandatos posteriores y en el actual no se actuó prácticamente hasta el 2018, y solo después de las críticas vecinales por inacción y por la retirada selectiva de pintadas, pues desaparecían en horas aquellas que criticaban a la Marea pero permanecía el resto en muchos lugares. En los últimos meses sí empezaron a aparecer murales pintados en distintos puntos de la ciudad y María Pita anuncia ahora una campaña por la urbe. También permitirán a los vándalos cambiar las multas por trabajos en favor de la comunidad.

«Cos murais o número de grafitis é mínimo, menos que antes»

En el último pleno celebrado en A Coruña salieron a relucir varios ejemplos de ciudades en las que se había logrado poner coto a las pintadas. Oviedo y Salamanca fueron citadas, pero también Ordes y Carballo. El alcalde de este último municipio, Evencio Ferrero, explica cómo se gestó el plan que convirtió las medianeras en espacios artísticos, que además disuadieron a los vándalos de seguir afeando las calles.

«Levamos cinco anos co plan Derrubando Muros e co Rexenera Fest, foi a raíz dun curso da Escola de Arquitectura sobre o impacto das medianeiras», relata Ferrero. Desde entonces se pusieron las paredes a disposición de auténticos artistas. «Levamos máis de 60», cuenta Ferrero.

Por las destartaladas medianeras han pasado grafiteros de Japón, India, Argentina, Portugal, Alemania, Italia y otros países. «Son persoas que está creando obra en todo o mundo», agrega aludiendo a que no se trata solo de tapar muros, sino de ofrecer obras de arte reconocidas a nivel internacional.

Eso cuesta dinero, que pone el Concello con fondos propios y también con ayudas de la Diputación y con cargo al Rexenera Fest, una cita dedicada no solo a los grafitis, sino a otros aspectos del arte urbano. «Os murais son absolutamente respectados, todos, e o número de grafitos vandálicos é mínimo, agora hai menos dos que había antes», dice.

A Coruña acaba de poner en marcha un plan similar con el que se acometen murales de arte urbano, como los de la avenida del Ejército o la calle Costa Rica.

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