La ciudad de las luces... literarias

A CORUÑA CIUDAD

biblioteca del campus de Elviña.
biblioteca del campus de Elviña. Carlos Agulló

Más de 20 clubes de lectura y 92.000 socios de bibliotecas hacen de A Coruña un silencioso referente

03 dic 2018 . Actualizado a las 00:01 h.

Colas para entrar. Gente sentada en el suelo. Los organizadores habilitando un espacio supletorio. Ha ocurrido al menos un par de veces durante el último mes en el salón de actos de la UNED. La espera no era para asistir a un concierto o una firma de discos, sino para un evento literario: el ciclo de encuentros con escritores del Centro de Formación y Recursos del profesorado de A Coruña que coordina Javier Pintor. Los asistentes querían ver y escuchar a Eduardo Mendoza y a Rosa Montero.

La escritora y periodista comentaba antes del encuentro que los escritores españoles «andamos todos por ahí como feriantes: ‘Compren este libro’; pero a A Coruña, todos queremos venir porque sabemos que hay lectores».

La afirmación la corroboraran los 21 clubes de lectura que funcionan en la ciudad, y su diversidad. Ahí están desde los lectores de una novela hasta los que se reúnen para comentar un cómic o algún texto de literatura gallega. Además, desde hace dos años funciona en el centro cultural Ágora el club de lectura LGTB Queeruña. 

«Xoias escondidas»

La franjas de edad, desde niños hasta adultos, son otra división a la hora de formar parte de uno de estos colectivos, cuya implantación es también muy notable en el área metropolitana, con casi 60 formados en los ayuntamientos de Oleiros, Culleredo, Cambre y Arteixo.

«Libros para ver e mirar. Xoias escondidas nas estanterías das nosas bibliotecas». Esto ofrecen las bibliotecas municipales coruñesas para los lectores más pequeños. Y es que estos centros no solo acogen y fomentan los clubes de lectura, sino que también recomiendan, tanto en la Red como en cada una de sus ocho sedes, libros para leer. Esta animación a la lectura se plasma en las que podrían llamarse «instalaciones literarias», una especie de escaparate de títulos sobre un tema o un autor que elabora el personal de las bibliotecas, unas noventa personas, y con el que no pocas veces sorprenden a los usuarios que acuden a diario a aquellas.

La silenciosa labor de dicho personal se hace visible en la calle en momentos puntuales del año, como el Día del Libro o el de las Letras Galegas. Son ocasiones en las que siempre sobresale su imaginación, como cuando se vistieron de personal médico para consultar a los lectores y recetarles un libro como medicamento. 

«Flechazos libreros»

Además, mantienen una intensa actividad en las redes sociales, donde hace tres semanas, con motivo del Día de las Librerías, participaban en la iniciativa Flechazo librero: «la campaña busca conocer aquellas librerías que nos tienen enamorad@s compartiendo a través de Twitter e Instagram los ‘flechazos libreros’ (fotos, textos, vídeos…) donde los lectores expresemos nuestro amor por alguna librería», detallaban. Y es que la solvencia del renovado colectivo de las librerías coruñeses es otro de los motivos por los cuales los escritores, tanto gallegos como españoles, incluyen siempre a la ciudad en las presentaciones.

Si la presencia de un escritor con tirón, como Mendoza, convoca a muchos lectores, el dato del número de personas asociadas a las bibliotecas municipales coruñesas genera admiración fuera de la ciudad. Son 92.540, según la web oficial, lo que supone aproximarse al 40 % de la población de la urbe, concretamente el 37,7 %.

Siendo director de la editorial Xerais, cargo que dejó hace unos meses, Manuel Bragado aludía a las bibliotecas coruñesas como «unha modélica rede municipal». También decía que «o coruñés é un modelo que eu non dubidaría en emular» y lamentaba que en su ciudad, Vigo, no se impulsara algo similar. Esa es una carencia a la que durante los últimos días, en los que tanto se está hablando del alumbrado y de las luces, aludían algunas personas en las redes sociales, lamentando la falta de luces... literarias, esas mismas que en A Coruña, sin estridencias, alumbran a diario.