«Nuestro instituto es como la ONU»

En las aulas de este centro de secundaria conviven cerca de 80 alumnos de 17 nacionalidades diferentes

«Nuestro instituto es como la ONU» En el IES Agra do Orzán conviven cerca de 80 alumnos de 17 nacionalidades distintas. El barrio más densamente poblado de Galicia es, también, el más multicultural

a coruña / la voz

Mengying, Yibao, Mohamed, Rayza, Yariza, Mbaya, Astou o Somany se unen a los Mario o Alejandro y a las Noa, Ana o Lucía en la hoja que Diego Taboada lleva impresa para pasar lista. Los nombres de los alumnos del IES Agra do Orzán no son los comunes en un aula gallega al uso. Este instituto público tampoco es lo que se diría un centro ordinario. La multiculturalidad de sus clases es una diversa y rica excepción. «Somos como la ONU, representamos a muchos países», dice con una amplia sonrisa Diego, el director del centro.

Razón no le falta. Cerca de 80 alumnos de 17 nacionalidades distintas forman parte de su alumnado. «El año pasado teníamos estudiantes de los cinco continentes. Este curso, excepto de Oceanía, hay de todos los rincones del planeta. Son un reflejo de la realidad de nuestro entorno. El barrio donde estamos, y donde somos el centro de referencia, marca. Aquí hay muchas nacionalidades asentadas», explica Taboada. Algunos estudiantes portan solo pasaporte extranjero. Otros comparten el español con el del lugar de origen de sus padres. Ya nacieron aquí. «Conservar las raíces es muy importante. Por ejemplo, en el día de Rosalía cada uno lee un poema de un autor de su país», continúa el responsable del centro.

La heterogeneidad, admite, es un reto. Educativo y de tolerancia. «La última incorporación es un chico que ha llegado de Mali. En nuestro programa de convivencia siempre elegimos a dos compañeros gallegos que serán su guía. La mejor inmersión lingüística es que se mezclen, que no se excluyan en grupos cerrados en función de su procedencia», apunta Emilio García, el orientador.

Cada curso hay que adaptar los contenidos. El currículo educativo varía mucho de país a país. También el idioma. «La parte académica es muy importante, pero también la emocional. Lo primero es que se sientan a gusto», indica Emilio. Para los gallegos, «darse cuenta de que esta es la realidad, de que el mundo no empieza ni acaba aquí, es muy enriquecedor», opina convencido Diego Taboada. Es «la vida que nos circunda», describe Emilio. Madurar, añaden, no es esquivarla, sino encararla.

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mila méndez

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El barrio se construyó con las remesas de los gallegos en el exterior. Lo dice Raquel Martínez Buján, decana de la facultad de Sociología en la UDC y miembro del equipo Esomi, uno de los proyectos más importantes de España sobre migraciones, y vecina del Agra, de la calle Francisco Añón. «Aunque nací justo al lado, en la Sagrada Familia», puntualiza. 

Ambos distritos «nacieron al unísono», comenta. Son el epicentro de la emigración y de la inmigración. Dos fenómenos ligados a su génesis, el primero, y a su evolución y presente el segundo. «Cuando se dice que A Coruña es una ciudad cosmopolita gracias a los trabajadores de Inditex no es del todo correcto. Lleva años siéndolo, este barrio es el mayor ejemplo», defiende Martínez Buján. Solo hay que escuchar y echar un vistazo a la plaza de As Conchiñas, donde nos cita. «El asentamiento de los extranjeros es desigual en A Coruña», expone.

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