Dos siglos y medio de ópera... y política


Un cuarto de milenio cumple la ópera en Coruña, y echar la vista hasta aquel año de 1768 en que el empresario napolitano Nicola Setaro montó su primer teatro en Puerta Real permite comprobar lo poco que han cambiado en algunos aspectos los condicionantes políticos de este genero, que han llegado a estrangularlo hasta la extenuación.

Setaro, que era como un hombre del Renacimiento (más tardío) tenía su sueño de gloria: llevar la ópera italiana hasta el último rincón de Europa, y ese sueño lo trajo hasta el finis terrae. Fundó una compañía y recorrió el continente interpretando las mejores obras de la época en teatros que solía levantar él. A nuestra ciudad llegó con una instalación provisional que enseguida le tumbó la Capitanía General de Galicia, de poderosa influencia. Tres años más tarde volvería a la carga para montar su espectacular teatro de la Florida en la actual plaza del Humor.

Pero tropezó con la política: el Ayuntamiento lo frío a tasas e impuestos, camuflados como absurdas contraprestaciones morales por el «carácter libertino» de la ópera. En el fondo, un método recaudatorio de sibilina carga política. Setaro, asfixiado, buscaría otros lugares para representar ópera, como Pamplona o Bilbao.

Han pasado 250 años. Nicola Setaro es polvo y recuerdo, pero los condicionantes político-financieros siguen siendo una losa. Amigos de la Ópera de A Coruña es la asociación que se bate el cobre hoy en día con la Administración, que ahora racanea y aprieta desde Madrid. Fue en junio del 2008 cuando el ministro César Antonio Molina firmaba un acuerdo con los organizadores del Festival de Ópera de A Coruña «para reparar un olvido histórico». Consignaba para la temporada en nuestra ciudad una cantidad de 400.000 euros que se iría subiendo cada año. Diez ejercicios después, ahí sigue la cifra, arrinconada al fondo del cajón del olvido. Es la aportación operística más cutre de España en los Presupuestos Generales del Estado que firmó Rajoy en abril del año en curso, en el que precisamente A Coruña -y Galicia- celebra tan sobresaliente aniversario: dos siglos y medio de ópera.

Ya ven, Setaro continúa peleando contra molinos de viento. Y por si alguien tuviera dudas aún del enorme peso de la política en las artes escénicas, ahí va otro dato: la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera obtuvo en el reparto de subvenciones de este curso un incremento de 100.000 euros, hasta un total de 617.500, porque el PNV incluyó esa cantidad en la negociación de los presupuestos estatales. Así de sencillo.

Por cierto, cuando toque rebautizar calles en A Coruña, que alguien se acuerde de Nicola Setaro, por favor. Ni un busto tiene el pobre.

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