«¿Compensa un trabajo de 90 euros?»

mONTSE CARNEIRO A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

Oficina de empleo en Ferrol
Oficina de empleo en Ferrol JOSÉ PARDO

Seis personas en paro, de las 17.751 que el Servicio Público de Empleo Estatal registró en septiembre en A Coruña, relatan su experiencia frente a la estadística

04 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

La recuperación económica también llega a las oficinas de empleo. En la peor fase de la crisis no se firmaban contratos. Ahora se firman, aunque sean de cinco horas semanales -una al día, de lunes a viernes-, como el que ha aceptado después de pensárselo mucho Antonio Fernández, a sabiendas de que esa actividad minúscula -acompañante en transporte escolar- lo va a apartar en la práctica de cualquier oferta de formación. «Tengo un ciclo medio de electricidad y uno superior de actividades físicas y deportivas. Me gustaría completarlo con el curso de socorrismo, pero de pago es bastante caro y aquí primero se los dan a los que están totalmente desocupados. ¿Qué hago, entonces? ¿Renuncio a la posibilidad de formarme en lo mío a cambio de un trabajo de 90 euros? ¿Me compensa?», pregunta este joven de Santiago, recién independizado en A Coruña, donde vive con su pareja desde hace pocos meses. «Ella trabaja, si no...», desliza. Y critica que toda la ayuda que ha recibido «del Inem» se reduzca a entrevistas «con una coordinadora que te dice cómo elaborar un currículo, sin ninguna orientación acorde con tu formación ni un mínimo control sobre las personas que eligen para los cursos, luego no aparecen y ni las penalizan», sostiene.

En Reino Unido, para Zara

Más descontento con la Administración por cuanto ha recortado «dereitos, salarios e bases de cotización» se muestra Luis, un encofrador empleado por una empresa subcontratada por Inditex para las obras en sus tiendas del Reino Unido. Está cinco semanas en el extranjero. Duerme en un hotel pagado por la compañía y recibe 40 euros diarios de dietas para comidas. El viernes de la sexta semana vuela a Galicia y el martes siguiente regresa y vuelta a empezar. «O soldo é moito máis alto porque alí teñen a libra e a nosa empresa é das boas, pero estás en Inglaterra, iso non cho quita ninguén», explica este hombre, padre de dos chicas, trabajador de Dragados en Langosteira y descreído de todo en lo que medie la política profesional. «Complican máis do que resolven. O paro é moito máis alto do que din, porque hai moitos traballadores que non veñen apuntarse. ¿Para que?», pregunta.

En la oficina de Orillamar no hay un asiento libre a las doce de la mañana. Jeanet Ortega, mexicana de Cancún, sale con su hijo Mauricio sin que se haya podido inscribir en la lista. El muchacho está estudiando aún, pero el dinero que entra en casa, un sueldo de la refinería, no alcanza. «Llevo cuatro años en España y dos empadronada y jamás me han llamado. Y no llega. Con 100 euros en México compras una despensa de carro y medio. Aquí no compras ni medio. Como decimos allá, esto está de la chingada». Y ríe.

Como Mónica Esmorís, que fuma y hace aspavientos con la mano mientras espera a su hija Noelia, de 19 años, que acaba de inscribirse por primera vez «en la mayor empresa de España». Tiene experiencia de camarera, pero le gustaría trabajar «en un jardín de infancia (...) No, no tengo formación», se encoge. Su madre continúa el relato. Un sueldo de 800 euros, tres hijos de 21, 19 y 5 años, desde junio otros tres pequeños en acogida, tres hermanos de 13, 11 y 9 años, uno de ellos con síndrome del X frágil. «¿Qué iba a hacer? ¿Dejarlos donde estaban, en la Milagrosa de Carballo? Están vestidos mis niños que parecen ricos y todo. Yo también estuve en las monjas y también me recogieron. Y ahora tengo que sacar el Celga 4 para poder trabajar en lo mío, de ayuda a domicilio. Voy por el 2».

La ciudad vuelve a la cifra de parados de mayo del 2009

Por debajo de los 18.000 parados aguantó la ciudad a finales de septiembre, después del repunte del empleo estacional asociado a la hostelería y el turismo veraniegos. El comienzo del curso escolar también incentiva las contrataciones y por primera vez desde mayo del 2009, todavía en los albores de la crisis, la cifra de parados registrados en las oficinas del SEPE bajó de esa barrera por sexto mes consecutivo: 17.751 personas buscaban empleo en septiembre, de las que 9.873 (alrededor del 55 %) eran mujeres, y 881 (el 5 %), menores de 25 años.

El sector servicios, la locomotora económica de la ciudad, generaba a finales del mes pasado una cola de 13.147 demandantes de empleo. En la industria y la construcción, muy mermadas, aspiran a trabajar 1.267 y 1.379 personas, respectivamente, y otras 235 buscan contratos en empresas agrícolas y pesqueras. Y algo más de 1.700 residentes se inscribieron en septiembre por primera vez en las listas del antiguo Inem.

Entre Ourense y Ferrol

No sale bien parada la ciudad de la comparación con el resto de las capitales gallegas. Persiste cierta flojera en la creación de empleo, que aquí apenas se despega del 4 % -el descenso de parados respecto a los registrados en septiembre del 2016-, con una tasa de paro del 16,4 %, mientras que todas las demás ciudades, salvo una, superan el 5,2 % de la media de Galicia.

Análisis aparte merece la vecina Ferrol, deprimida como ninguna otra (con un 19,5 % de tasa de paro) y sin embargo despegada de la media con un apabullante 10 % de caída interanual. En el otro extremo, también geográfico, languidece Ourense, con un descenso en 12 meses del 2,2 % y una tasa del 18,3 %.